Las agendas urbanas, una oportunidad para conectar escalas e impulsar la transformación metropolitana
¿Cómo podemos hacer que las agendas urbanas pasen de ser instrumentos de planificación a herramientas eficaces para la transformación? Este ha sido uno de los temas centrales de la conferencia "Agendas urbanas como palanca para la transformación metropolitana", organizada por la Fundación Ernest Lluch y el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) en el Palau Macaya, con la participación del coordinador general del Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB), Oriol Estela.
El debate ha puesto de relieve una idea común: muchos de los desafíos urbanos —como la vivienda, la movilidad, los espacios verdes o la emergencia climática— van más allá de los límites municipales y requieren cooperación entre diferentes niveles de gobierno.
En este sentido, las agendas urbanas pueden ser un punto de partida para empezar a articular esta cooperación, porque permiten compartir desafíos, objetivos y proyectos e identificar cuáles requieren una respuesta más allá de la escala municipal. El desafío, como se ha destacado durante la conferencia, es que este marco compartido se traduzca en espacios de trabajo, instrumentos y capacidades estables de cooperación, adaptados a las diferentes realidades territoriales.
En la inauguración, Raquel Gil Eiroá, directora ejecutiva de Análisis de Política Metropolitana en la AMB, ha destacado la necesidad de pasar de una coordinación puntual a capacidades de cooperación estables, mientras que Joan Majó, presidente de la Fundación Ernest Lluch, se ha centrado en la importancia de articular los diferentes niveles de gobierno. La profesora de Ciencias Políticas de la UB, Mariona Tomàs, que conducía la conferencia, ha presentado un desafío fundamental: Cómo alinear las distintas agendas urbanas existentes y superar los límites administrativos cuando los desafíos se comparten.
De la "agenditis" a la acción
El panel sobre agendas urbanas locales se ha centrado en la necesidad de que las agendas sirvan para guiar la acción. Llorenç Fernàndez, jefe del Departamento de Asistencia en Planificación y Evaluación del Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat, ha pedido pasar de programas transversales a proyectos transformadores, y ha advertido sobre el riesgo de la "agenditis", mientras que Anna Sellarès, directora del Servicio de Planificación Estratégica del Ayuntamiento de Granollers, ha señalado que los desafíos complejos nos obligan a dar un salto más allá de la escala local y requieren acción multinivel, también en un municipio de tamaño medio como el suyo.
Por su parte, Marina Jarque, técnica responsable de proyectos estratégicos en la Diputación de Barcelona, ha definido la supramunicipalidad como la capacidad de trabajar conjuntamente y de manera orientada hacia el impacto territorial, y ha explicado la experiencia de la Diputación que coordina las 65 agendas urbanas de la provincia, así como el deseo de fortalecer los espacios de encuentro y cooperación entre municipios e instituciones.
La realidad metropolitana como punto de partida
En el diálogo sobre el desafío metropolitano, José Luis Haro, director del servicio de Análisis de Políticas Metropolitanas del AMB, ha explicado cómo la escala metropolitana permite abordar políticas como la planificación territorial, la movilidad, los residuos o el desarrollo económico, y ha dado ejemplos como el Plan Impulsa Besòs o la bicicleta compartida.
Desde Pamplona, el director de la Oficina Estratégica del Ayuntamiento de Pamplona, Iñaki Apezteguia, ha puesto de manifiesto la necesidad de vincular la planificación estratégica con los problemas cotidianos de los municipios para fomentar la cooperación, y ha situado la gobernanza como uno de los retos a abordar desde la propia agenda urbana.
Sonia Hernández, subdirectora adjunta de Políticas Urbanas en el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, ha explicado que la Agenda Urbana Española se propuso como una estrategia capaz de trasladar los desafíos globales al contexto nacional dentro de los límites de competencia existentes. En este marco, también ha situado la gobernanza y la financiación entre los principales asuntos a resolver. Hernández también ha asegurado que el despliegue de las agendas debe permitir adaptar metodologías a las diferentes realidades metropolitanas y trabajar con geometrías variables según los territorios y desafíos.
Por su parte, María Ángeles Huete, investigadora de la Universidad Pablo de Olavide, ha señalado que cualquier enfoque territorializado debe basarse en el conocimiento previo de las realidades sobre las que se pretende intervenir y ha afirmado que el conocimiento es una de las herramientas fundamentales de las agendas urbanas.
En la fila 0, el coordinador general del PEMB, Oriol Estela, ha señalado que las necesidades de planificación estratégica y coordinación suelen surgir del propio territorio, y ha destacado el caso catalán como un espacio donde este deseo de cooperación metropolitana tiene camino.
Oriol Illa, director del Área Internacional y Digital, ha planteado el reto de promover la cooperación intermunicipal sin que esto implique perder la identidad o autonomía municipal.
La conferencia ha servido, en resumen, para poner sobre la mesa que las agendas urbanas tienen potencial como metodología para conectar desafíos, proyectos y actores en la escala adecuada. El reto es avanzar desde agendas alineadas con la capacidad de desarrollar acciones compartidas y formas estables de cooperación frente a los desafíos que deben afrontar los municipios.