Hace falta una mirada metropolitana para afrontar los retos de una Barcelona en transformación
El debat sobre el futur econòmic, social i territorial de Barcelona va centrar l’acte ‘Barcelona en venda? Gentrificació, turisme i infraestructures en tensió’, celebrat a l’Ateneu Barcelonès. Durant l’acte, Oriol Estela va posar de manifest la necessitat de pensar i articular la governança metropolitana de la “ciutat dels 5 milions” com a mecanisme que permeti gestionar millor els desafiaments que afronta Barcelona i la seva àrea d’influència.
El debate sobre el futuro económico, social y territorial de Barcelona centró el acto 'Barcelona en venta? Gentrificación, turismo e infraestructuras en tensión', celebrado en el Ateneo Barcelonès. Durante el acto, el coordinador general del Plan Estratégico Metroplitano de Barcelona (PEMB), Oriol Estela puso de manifiesto la necesidad de pensar y articular la gobernanza metropolitana de la "ciudad de los 5 millones" como mecanismo que permita gestionar mejor los desafíos que afronta Barcelona y su área de influencia.
Este primer acto del ciclo: 'Repensando Barcelona. Entre el impulso global y los retos locales' celebrado en el Ateneo Barcelonès puso a debate algunos de los retos más urgentes y complejos de la metrópolis: gentrificación, turismo e infraestructuras. Además de la participación de Oriol Estela, coordinador general del Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB), el acto contó con la presencia de Miquel Puig, economista y exsecretario de Asuntos Económicos y Fondos Europeos de la Generalitat; Carla Izcara, investigadora en Alba Sur y experta en turismo, y Rubén Martínez, director de Urbanismo y Transición Ecológica en el Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA).
Los cuatro ponentes coincidieron en la necesidad de introducir cambios para afrontar los retos de Barcelona, especialmente en materia de turismo, a pesar de proponer soluciones diversas. Para abrir el debate, los cuatro respondieron la pregunta de qué debe vivir Barcelona. Rubén Martínez subrayó la importancia de desarrollar economías más resilientes y autosuficientes ante futuras crisis, mientras que Carla Izcara puso el acento en repensar el modelo turístico. Oriol Estela hizo hincapié en la necesidad de pensar Barcelona desde una óptica metropolitana y alertó de que no debería vivir "de rentas", sino de actividad productiva. Miquel Puig, por su parte, defendió una apuesta por economías basadas en el conocimiento que garanticen un alto nivel de vida para los ciudadanos.
La necesidad de una mirada metropolitana
Uno de los temas que apuntó Estela durante el debate, y en el que coincidió con Carla Izcara y Rubén Martínez, fue la necesidad de abordar los problemas de Barcelona desde una perspectiva metropolitana. En este sentido, el coordinador general del PEMB destacó que "hay que superar la visión estrictamente municipal y entender Barcelona como la ciudad de los 5 millones de habitantes, que es la ciudad real", haciendo referencia a la región metropolitana. Esto implica repensar la economía de manera integrada y conectada, evitando la concentración de actividades en determinadas zonas y promoviendo una mayor coordinación territorial.
Gentrificación y turismo: hacia una economía más equilibrada
El debate puso de relieve la necesidad de gobernar el turismo para garantizar la sostenibilidad y reducir la presión sobre los barrios más afectados, pero no hubo consenso sobre cómo llevarlo a cabo. Miquel Puig defendió la limitación de las licencias de viviendas turísticas para frenar la gentrificación y abogó por un "turismo de calidad", argumentando que un turismo más caro garantizaría salarios más dignos para los trabajadores del sector. Carla Izcara, sin embargo, rebatió esta idea, señalando que el "turismo elitista" no implica necesariamente mejores condiciones laborales. Subrayó la importancia de reforzar las iniciativas en defensa de los derechos laborales y de repensar un modelo turístico que tenga en cuenta el bienestar de los residentes.
Ampliando la mirada, Estela señaló que la turistificación no es un fenómeno exclusivo de Barcelona y que otras ciudades globales han adoptado medidas diversas para regularlo sin un éxito rotundo. "La única salida que veo es un gran pacto entre ciudades para establecer límites claros y compartidos", señaló.
Infraestructuras y grandes acontecimientos: ¿qué Barcelona queremos?
En cuanto a las infraestructuras, los ponentes coincidieron en la necesidad de un mejor sistema de transporte público metropolitano, especialmente una red de Cercanías más eficiente. Estela subrayó que "la prioridad debe ser Cercanías y la conexión de mercancías para reducir la dependencia del transporte por carretera".
Pero el debate sobre la ampliación del aeropuerto también estuvo presente. El coordinador general del PEMB explicó que no se debe concebir como una acción aislada con impacto únicamente sobre el medio ambiente, sino que se debe pensar en las consecuencias que tendrá en la vivienda, el transporte o la economía para el conjunto de la región metropolitana. Una visión que compartió el director de Urbanismo y Transición Ecológica del IDRA, que echa en falta miradas más holísticas que apunten las consecuencias de la ampliación en un sentido más amplio. Estela también subrayó la importancia de pensar a largo plazo: "Si esta ampliación se acaba llevando a cabo, ¿cuál será el siguiente paso?".
En relación con los grandes acontecimientos, se debatió sobre sus beneficios e impactos y los cuatro ponentes coincidieron en que ya no es necesario organizar eventos para situar Barcelona en el mapa internacional.
Rubén Martínez advirtió sobre la necesidad de condicionarlos a criterios sociales y ambientales claros y no dejar la gobernabilidad de la ciudad en manos de privados, por ejemplo teniendo una reserva de suelo público importante. En este sentido, Estela apuesta por no pensar en los grandes acontecimientos como meta, si no como medio para conseguir alguna otra cosa que aporte valor añadido al territorio y a la ciudadanía, como la articulación de las conexiones metropolitanas. Por su parte, Carla Izcara criticó las externalidades negativas que a menudo conllevan estos acontecimientos, como la precarización laboral, el impacto ambiental, el desperdicio alimentario, etc., mientras que Miquel Puig defendió que sólo deberían celebrarse si contribuyen realmente a construir ciudad y "generar autoestima colectiva".
Un futuro metropolitano con visión estratégica
Como conclusión, se remarcó la importancia de una planificación estratégica metropolitana para afrontar los retos de la ciudad y su área de influencia. Estela subrayó que hay que apostar por la transferencia tecnológica y la mejora de infraestructuras a escala metropolitana, recordando que Barcelona ya es la ciudad de los 5 millones de habitantes y que más de la mitad de la población trabaja en un municipio diferente al suyo. Advirtió que la especialización económica no implica concentración en pocos kilómetros, poniendo como ejemplo Silicon Valley, que triplica en extensión la región metropolitana de Barcelona sin perder su especialización.
El acto puso de manifiesto que el debate sobre el futuro de Barcelona no puede ser ajeno a la realidad metropolitana y pasa inevitablemente por reforzar la cooperación entre municipios y articular la gobernanza metropolitana, sin que ello necesariamente pase por la creación de nuevas instituciones, según Estela.