Las áreas metropolitanas de España sentan las bases de una agenda común con la sociedad civil como aliada
Alcaldes, representantes políticos y responsables de Bilbao, La Coruña, Zaragoza, Málaga, Valencia, Tarragona y Barcelona se reunieron en el Ágora del Museu de las Aigües de Barcelona de Cornellà de Llobregat con el deseo compartido de fortalecer la dimensión metropolitana de las políticas públicas. La reunión concluyó con un decálogo de desafíos comunes y con el compromiso de dar continuidad a una alianza de ciudades y áreas metropolitanas.
La conferencia, organizada por la periodista Cristina Villanueva, forma parte de la conmemoración del 15º aniversario de la constitución del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). La AMB ha reunido a representantes de grandes ciudades que ya trabajan a nivel metropolitano en áreas como movilidad, gestión de residuos o de aguas, pero que aún no cuentan con su propio órgano de gobierno.
En la inauguración, el vicepresidente ejecutivo de la AMB y alcalde de Cornellà de Llobregat, Antonio Balmón, defendió la reunión como un espacio para reavivar ideas y agradeció a los participantes que habían ido a "hacer política con espíritu constructivo".
La conferencia se ha planificado en torno a 3 áreas: sobre gobernanza metropolitana y políticas de vivienda, sobre cambio climático y transformación digital, y sobre la sociedad civil y el pensamiento estratégico metropolitano. La primera, sobre gobernanza metropolitana y políticas de vivienda, contó con la intervención de Asier Abaunza, concejal de Urbanismo, Proyectos Estratégicos y Espacio Público de la Ciudad de Bilbao, y José Manuel Lage, teniente de alcalde y concejal de Economía y Planificación Estratégica del Ayuntamiento de La Coruña. Ambas intervenciones coincidieron en que la vivienda no puede abordarse desde el nivel municipal, porque la vida diaria de las personas —dónde viven, dónde trabajan y cómo se mueven— van más allá de los límites administrativos, y por eso la vivienda y la movilidad deben planificarse conjuntamente. El debate también giró en torno a la necesidad de instrumentos de planificación compartidos, los obstáculos administrativos que prolongan los procesos, la calidad y la rehabilitación, más allá de la nueva construcción, y la necesidad de derribar la "barrera mental" para cooperar entre municipios.
La segunda, sobre cambio climático y transformación digital, reunió a Rubén Viñuales, alcalde de Tarragona, y Carlos Luis Mundina, concejal para el área de residuos, mejora climática y gestión del agua del Ayuntamiento de Valencia. La historia común ha sido que la transición ecológica es más eficiente y viable a escala metropolitana, con servicios compartidos entre municipios en áreas como residuos, agua o transporte público, considerados clave para la descarbonización. Ambos coincidieron en que, en la práctica, es necesario superar la resistencia de los municipios a ceder poderes y compartir instalaciones, y propusieron la prevención frente a emergencias climáticas y el uso de datos e inteligencia artificial como herramientas para hacer los territorios más resilientes.
Pensamiento estratégico metropolitano y sociedad civil
La última mesa redonda reunió a cuatro organizaciones que promueven la reflexión estratégica metropolitana en sus territorios: Idoia Postigo, directora general de Bilbao Metropoli 30; María del Carmen García Peña, directora general de la Fundación CIEDES (Málaga); Patricia Cavero, coordinadora general de Ebrópolis (Zaragoza); y Oriol Estela, coordinador general del Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB).
El punto de partida ha sido la necesidad de involucrar a una amplia diversidad de actores – universidades, centros de investigación, fundaciones, redes ciudadanas – para construir consenso, generar confianza y mantener una perspectiva a largo plazo, y para asegurar que la agenda metropolitana también acabe teniendo un impacto en la administración estatal, trabajando desde abajo hacia arriba.
Oriol Estela defendió que la experiencia diaria de los ciudadanos —los desplazamientos, la realidad de las empresas, la gestión de los servicios públicos o el cuidado de las personas— tiene una escala metropolitana, y que esta experiencia debe trasladarse a los debates sobre la planificación territorial. Por esta razón, dijo, las alianzas deben construirse sobre la base de desafíos compartidos y de lo que cada actor puede aportar, desde instituciones de por vida hasta asociaciones vecinales, con procesos abiertos a la participación, pero centrados en un objetivo específico.
Estela también pidió mesas de debate neutrales, donde todos se sienten en igualdad de condiciones con sus agendas, intereses y necesidades, y señaló que alcanzar acuerdos no siempre requiere consenso: es saludable, dijo, que haya entidades que sean reconocidas en la agenda por un 70%. Insistió en que, sin compromiso, la agenda no avanza.
Tres proyectos para la agenda metropolitana española
Además, cada participante en la mesa redonda señaló tres proyectos que, en su opinión, deberían formar parte de la agenda metropolitana de las ciudades españolas.
Idoia Postigo (Bilbao Metropoli 30) ha propuesto crear espacios estables para la colaboración metropolitana, orientarlos hacia la anticipación, anticipar cambios y promover proyectos específicos de tractores metropolitanos. Por su parte, María del Carmen García Peña (Fundación CIEDES) ha propuesto un plan supramunicipal de vivienda y suelo, con acuerdos específicos para vivienda asequible; un compromiso con el transporte metropolitano, ya que el consorcio existente presenta deficiencias de gestión y organización y gestiona, pero no planifica, de modo que sea necesaria una planificación coordinada de todo el transporte metropolitano; y el ciclo integral del agua, con la financiación de infraestructuras hidráulicas.
Patricia Cavero (Ebrópolis) pidió el reconocimiento de la diversidad de modelos de áreas metropolitanas que puedan existir, indicadores que permitan evaluarlos —porque para obtener resultados hay que evaluar lo que se hace— y el apoyo económico y técnico para los proyectos metropolitanos.
Finalmente, Oriol Estela (PEMB) situó la coherencia como primer proyecto: si se promueve esta agenda, las áreas metropolitanas deben desempeñar un papel en la estructura general del Estado, mediante mecanismos de financiación. Añadió la demanda de espacios de coordinación, observatorios y previsión que alguien atienda fuera de la vida cotidiana de la administración y los actores que deben participar, y, finalmente, herramientas específicas a nivel estatal para que las ciudades que no tengan historial puedan comenzar a desarrollar la agenda, con pistas en materia de vivienda y movilidad, ya que el PEMB trabaja con el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana en el marco del proyecto europeo SUP4SUD.
Un decálogo de desafíos compartidos
Ramón Torra, director del AMB, presentó al final las conclusiones de la conferencia, un decálogo que las ciudades participantes asumen como punto de partida para consolidar una agenda metropolitana compartida:
- Garantizar el acceso a viviendas dignas y asequibles.
- Acelerar la transición ecológica y fortalecer la salud urbana.
- Promover la escala metropolitana como un espacio de gobernanza.
- Promover una transición digital al servicio del interés general.
- Promover la cooperación público-privada para la prestación de servicios públicos.
- Fortalece la resiliencia.
- Promover un marco estatal favorable a las políticas metropolitanas, como el Plan de Acción de la Agenda Urbana Española para las áreas metropolitanas, del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
- Garantizar la participación local y metropolitana en los fondos europeos, en el contexto del debate sobre el Marco Financiero Multianual 2028-2034.
- Articular la colaboración entre administraciones, el sector privado y la sociedad civil.
- Para dar continuidad a una alianza abierta y estable de ciudades y áreas metropolitanas.
Con este decálogo, las instituciones participantes han reafirmado su deseo de promover una agenda metropolitana compartida, basada en la lealtad, la cooperación, la innovación pública, la sostenibilidad, la cohesión social y la capacidad de responder a los desafíos presentes y futuros.