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La rehabilitación energética de las viviendas reclama una gobernanza metropolitana y más capacidad de acompañamiento

La rehabilitación de viviendas como herramienta de descarbonización y cohesión social centra la intervención del PEMB en el cierre de una jornada en la UPC en el marco de la Capital Mundial de la Arquitectura Barcelona 2026
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Imatge de Luisa F. Pinto durant la seva intervenció en la Jornada EnerValor

La rehabilitación energética del parque residencial existente necesita un cambio de escala, más coordinación institucional y nuevas herramientas de acompañamiento ciudadano. Esta fue una de las principales conclusiones de la jornada Barreras para la rehabilitación de las viviendas plurifamiliares en el Suroeste de Europa y evaluación de iniciativas públicas y privadas, celebrada el día 19 de mayo en Ca l'Alier y organizada por la UPC School – ETSAB en el marco de los proyectos EnerValor y de Barcelona Capital Mundial de la Arquitectura 2026.

La sesión reunió a personas investigadoras, representantes de las administraciones y profesionales del sector para reflexionar sobre los retos económicos, técnicos y sociales que dificultan la transformación energética de las viviendas plurifamiliares, así como sobre las iniciativas públicas y privadas que se están impulsando para acelerar la rehabilitación y avanzar en la descarbonización.

La Agenda compartida para la descarbonización inclusiva en la rehabilitación de viviendas en la región metropolitana de Barcelona

Una de las ideas centrales de la jornada fue la necesidad de abordar la rehabilitación energética desde una escala metropolitana o supramunicipal. En este contexto, Luisa Fernanda Pinto, la referente de vivienda del PEMB defendió la necesidad de una gobernanza compartida para coordinar políticas, recursos y herramientas de acompañamiento a escala de la región metropolitana.

Pinto explicó la Agenda Compartida para la descarbonización inclusiva en la rehabilitación de viviendas que impulsa el PEMB y que articula actores públicos, académicos, privados y sociales, muchos presentes en la jornada, con el objetivo de acelerar la transformación del parque residencial y avanzar hacia una metrópoli climáticamente neutra y socialmente justa. El proyecto abarca 164 municipios de la región metropolitana de Barcelona y se desarrolla desde una lógica de cooperación territorial, transformación sistémica y transferencia de conocimiento.

Según Pinto, ahora que la rehabilitación energética ha ganado reconocimiento tras la implementación de los fondos Next Generación, requiere "una mirada metropolitana compartida" que permita superar la fragmentación actual y desplegar mecanismos estables de coordinación entre administraciones y agentes del territorio para que la ciudadanía la entienda como una práctica cotidiana.

La dimensión supramunicipal, clave para acelerar la rehabilitación

Las aportaciones de diferentes ponentes coincidieron en señalar que los municipios, por sí solos, tienen dificultades para sostener la intensidad técnica, financiera y organizativa que exige la rehabilitación masiva del parque residencial.

Joaquim Arcas Abella, cofundador de Cíclica y miembro de Arquitectos por la Sostenibilidad (AuS-COAC, defendió que las Oficinas de Apoyo a la Sostenibilidad (One–Stop–Shop) "no deben actuar solas, sino en red y coordinadas por una agencia de rehabilitación de escala supramunicipal", y alertó de que los criterios territoriales definidos actualmente por las directivas europeas no se ajustan a la realidad metropolitana de Barcelona.

En la misma línea, Daniel Broto Pérez, director de Territorio y Vivienda de Procornellà, explicó que el modelo desplegado en Cornellà de Llobregat —con 1.300 viviendas rehabilitados en un año y medio— sólo es replicable si existen estructuras supramunicipales capaces de asumir parte del diseño, la coordinación y los recursos técnicos necesarios. Según Broto, el acompañamiento intensivo a las comunidades de vecinos requiere una gran capacidad operativa y una proximidad territorial difícilmente asumible por muchos municipios.

También Jordi Ayats Ribagorçana, director de la Fundación EuroPACE, insistió en la necesidad de un "plan territorial que marque objetivos, ponga recursos y defina las capacidades técnicas de las oficinas", así como en la importancia de digitalizar y coordinar los servicios de acompañamiento para hacerlos sostenibles y eficientes.

Un ritmo de rehabilitación todavía insuficiente

Entre los datos expuestos durante la jornada destaca que el 45% de las viviendas fueron construidas antes de 1970 y que el 63% de los edificios tienen potencial de rehabilitación. Sin embargo, el ritmo actual continúa muy lejos de los objetivos europeos.

Joaquim Arcas Abella advirtió de que actualmente se rehabilitan menos de 50.000 viviendas anuales en el Estado y que habría que "multiplicar por diez" esta cifra para cumplir las directivas europeas EPBD y EED que son las normativas que obligan a los estados miembros a mejorar la eficiencia energética de los edificios y a acelerar su rehabilitación para reducir emisiones.

La jornada también evidenció la necesidad de superar la dependencia de convocatorias puntuales y avanzar hacia instrumentos de financiación más estables y estructurales. En este contexto, se pusieron sobre la mesa fórmulas como la inversión de impacto social, la combinación de recursos públicos y privados o la captura de plusvalías urbanísticas.

Carlos Marmolejo Duarte, investigador principal de EnerValor en la UPC, planteó precisamente la necesidad de replantear los instrumentos de captura de plusvalías urbanísticas para poder financiar procesos de regeneración urbana y rehabilitación en entornos vulnerables.

La investigación universitaria al servicio de la descarbonización de las viviendas

La jornada también mostró tres ejemplos de cómo la investigación aplicada puede construir puentes entre el conocimiento técnico especializado, las casuísticas concretas y la ciudadanía que, en última instancia, debe tomar las decisiones sobre sus viviendas.

Uno de los proyectos de investigación presentados ha sido el de Belén Onecha Pérez, profesora agregada del Departamento de Tecnología de la Arquitectura de la UPC quien puso el foco en las condicionantes específicas de la rehabilitación energética de los edificios con valor patrimonial. Belén recordó que entre el 10% y el 15% de los edificios de la Unión Europea disponen de algún tipo de protección patrimonial, un hecho que condiciona notablemente las posibilidades de intervención.

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Taula rodona 2 Jornada EnerValor UPC

Aun así, la renovación de estos tipos de edificios hacen una aportación significativa a la descarbonización, ya que pueden aportar una reducción de impacto ambiental superior a la media. Según Onecha, en los edificios patrimoniales rehabilitados la reducción del impacto ambiental pasa de situarse sólo entre el 3% al 10%, muy por encima de los resultados obtenidos en edificios no protegidos. Además, advirtió de que la tramitación administrativa de un edificio patrimonial "puede alargarse el doble o el triple" respecto a la de un edificio convencional, lo que dificulta aún más la aceleración de este tipo de rehabilitación.

Eva Crespo Sánchez, profesora agregada Serra Húnter del Departamento de Tecnología de la Arquitectura de la UPC, presentó el proyecto LES (Trabajo, Ahorro Energético y Salud, de la escuela en el hogar), una iniciativa que apuesta por un vector de cambio poco explorado en las políticas de rehabilitación: los niños como agentes de transformación familiar. A través de talleres científicos dirigidos a alumnado de entre 8 y 10 años de primaria, el proyecto trabaja los vectores de acondicionamiento energético y ambiental de los edificios y conecta estos contenidos con las condiciones reales de las viviendas de las familias participantes. El objetivo es que el conocimiento adquirido en la escuela se traduzca en concienciación y, eventualmente, en decisiones de mejora en el hogar. El proyecto, financiado por el Ayuntamiento de Barcelona, se ha desplegado en las escuelas Ferrer i Guàrdia y Fort Pienc, con materiales y tutoriales pensados para que cualquier centro educativo pueda replicar la experiencia de manera autónoma.

El tercer proyecto de investigación propone unificar en una sola herramienta digital toda la información que hoy existe dispersa sobre los edificios residenciales en España: el certificado de eficiencia energética, la inspección técnica del edificio, la cédula de habitabilidad y la hoja de ruta de renovación programada. El investigador FPU del Departamento de Tecnología de la Arquitectura de la UPC, Paúl Espinoza Zambrano, presentó el Libro del Edificio Electrónico (LdE-e), un análisis de los instrumentos existentes reveló que hasta un 65% de la información que generan es redundante, es decir, se produce y se vuelve a producir por separado sin que los agentes implicados compartan los datos.

La propuesta organiza toda esta información en una base de datos interconectada que acompaña al edificio a lo largo de todo su ciclo de vida. En el caso de los edificios nuevos, esta base podría alimentarse automáticamente de los modelos digitales BIM (Building Information Modeling), que son representaciones digitales que integran datos geométricos, constructivas y de funcionamiento del edificio, y que permitirían cubrir aproximadamente un tercio de los campos de información necesarios.

La herramienta integra también mecanismos de trazabilidad basados en blockchain para garantizar la autenticidad de los certificados, y prevé una ventanilla única de acompañamiento como puerta de entrada para las comunidades de propietarios que quieran activar su plan de renovación.

Los tres proyectos de investigación, se enmarcan en el grupo de investigación EnerValor Knowledge Hub de la UPC, que genera evidencia empírica sobre la relación entre eficiencia energética, sostenibilidad y mercados inmobiliarios urbanos, con el objetivo de acelerar la transición hacia un entorno construido descarbonizado.

Finalmente, las personas participantes coincidieron en que la rehabilitación energética debe concebirse como una política urbana, climática y social a la vez, y que sólo será viable si se impulsa con herramientas compartidas, recursos estables y una gobernanza capaz de trabajar a escala metropolitana.