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El PEMB recupera la prospectiva para pensar en la ciudad más allá de 2030

La Asociación promueve tres ejercicios de escenarios y teje alianzas con otras iniciativas para construir un ecosistema de conocimiento sobre el futuro metropolitano
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Foto de recurs mirada al futur d'ODI Global

¿Cómo puede evolucionar la industria de la región metropolitana hasta 2045? ¿Cuál será la relación entre las zonas urbanas y rurales en Catalunya en 2050? ¿Qué riesgos climáticos afectarán más al área metropolitana y a quién? Estas son algunas de las cuestiones que el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB) ha comenzado a explorar mediante la prospectiva, una herramienta que la Asociación está incorporando una vez más a su actividad con tres trabajos promovidos en colaboración con diversas entidades e instituciones.

Desde prever el futuro hasta prepararse para él

En un contexto de transformaciones aceleradas y creciente incertidumbre, la previsión está ganando peso en el diseño de las políticas públicas. A diferencia de las previsiones, que intentan anticipar lo que ocurrirá basándose en tendencias conocidas, la prospectiva explora diversos futuros posibles, identifica los factores que pueden condicionarlos y ayuda a comprender las consecuencias de las decisiones tomadas hoy. No se trata de adivinar el futuro, sino de prepararse para afrontarlo y, en la medida de lo posible, contribuir a construirlo.

Este enfoque es especialmente útil para la planificación territorial estratégica, tradicionalmente basada en diagnósticos del presente y la proyección de tendencias. Ante desafíos como el cambio climático, las transformaciones demográficas, las disrupciones tecnológicas o la inestabilidad geopolítica, trabajar con escenarios alternativos permite cuestionar supuestos, anticipar riesgos, detectar oportunidades y diseñar estrategias más robustas y adaptables. Además, facilita la construcción de visiones compartidas entre actores con diferentes intereses y perspectivas, una de las bases de la colaboración multiactor promovida por el PEMB.

Tres visiones complementarias del futuro metropolitano

Reindustrialización verde, en el horizonte de 2045. En colaboración con Ecohub y el Pacto Industrial de la Región Metropolitana de Barcelona, el PEMB propone un ejercicio participativo para construir cuatro escenarios sobre el futuro del tejido industrial de la región metropolitana. El objetivo es explorar cómo puede evolucionar ante la crisis ecosocial, la escasez de recursos, el cambio climático o las tensiones geopolíticas, e identificar orientaciones estratégicas para avanzar hacia una industria más resiliente y sostenible.

Relaciones entre los mundos urbano y rural, en el horizonte de 2050. Con la colaboración de ARCA y el apoyo de Postnormal Barcelona, el estudio explorará cómo pueden evolucionar las relaciones entre los espacios urbanos y rurales en Cataluña ante las transformaciones demográficas, económicas, medioambientales y tecnológicas. Los escenarios alternativos que surjan deberían permitir identificar tensiones, oportunidades y nuevas formas de cooperación territorial, con la vista puesta también en la revisión de la planificación territorial en Catalunya.

Riesgos climáticos en el área metropolitana. Junto con el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y con el apoyo técnico de Anthesis-Lavola, el PEMB está trabajando en la proyección territorial de los resultados del ERICC-2025 (Evaluación de Riesgos e Impactos Derivados del Cambio Climático en España). El ejercicio permitirá identificar y priorizar los riesgos climáticos más relevantes para el territorio metropolitano, analizar sus interdependencias e inequidades en los impactos, y proponer directrices para la adaptación desde las competencias locales y metropolitanas.

Un ecosistema de conocimiento, no estudios aislados

Al mismo tiempo, el PEMB quiere establecer alianzas para aprovechar el conocimiento generado por otras iniciativas de prospectiva y exploración de futuros, sin tener que promover directamente todos los estudios. En esta línea, se están explorando colaboraciones con Ecohub, en el ámbito del postcrecimiento y la transición ecosocial; con Oxfam Intermón y la iniciativa Poder Social, en relación con desigualdades y derechos sociales; con Holon, que ha desarrollado escenarios sobre el futuro de la vivienda en Cataluña, y con iniciativas vinculadas a la evolución del sistema de comercialización alimentaria.

El objetivo es establecer un ecosistema de conocimiento y reflexión sobre el futuro del área metropolitana que conecte disciplinas, instituciones y actores diversos. Una forma de hacer las cosas típica del PEMB: más que hacerlo todo, facilitar que el conocimiento ya existente se encuentre y se ponga al servicio de una estrategia compartida.

Mirando más allá de 2030

Estos trabajos forman parte del despliegue del Compromiso Metropolitano 2030 y sus misiones. La reindustrialización verde está vinculada a la Economía Innovadora e Inclusiva, que sitúa a la industria como vector de recuperación económica, y a la Emergencia Ambiental y Climática, que está comprometida con la economía circular y la simbiosis industrial.

El análisis de los riesgos climáticos también forma parte de esta última misión, que aboga por abordar la adaptación al cambio climático a escala metropolitana. Además, se centra en las desigualdades, que el Compromís sitúa como eje central presente en todas las misiones. Finalmente, el estudio sobre las relaciones entre los mundos urbano y rural dialoga con la misión de Alimentación Saludable, que defiende la preservación de las tierras agrícolas y la producción local. También se conecta con el deseo del Compromís de reconocer las interdependencias entre la región metropolitana y el resto de Cataluña.

Pero la previsión también responde a una pregunta que el Compromís ya tiene en el horizonte: ¿qué ocurrirá después de 2030? Para el PEMB, estos primeros ejercicios no son un fin en sí mismos, sino una forma de fortalecer la capacidad estratégica metropolitana: incorporar nuevas perspectivas, detectar cuestiones emergentes y abrir debates que vayan más allá de las urgencias del presente. Por encima de todo, deben preparar el terreno para el nuevo ejercicio de planificación estratégica que habrá que abordar una vez superado el horizonte de 2030, con una mejor comprensión de los futuros posibles y una mayor capacidad colectiva para decidir qué futuro queremos construir.

 

 

Foto: ODI Global