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El PEMB defiende alinear inversión, capacidad productiva y formación para acelerar la rehabilitación y la construcción sostenible en EDIFICA2026

La jornada EDIFICA2026 constata que el reto no es conceptual ni tecnológico, sino de implementación y, por ello, tener en cuenta las necesidades formativas es clave
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Edifica2026

El pasado 18 y 19 de febrero, el Consorcio PassivHaus organizó la jornada EDIFICA2026, que tuvo lugar en El Puig de Santa Maria, en Valencia, donde se habló de los diferentes retos del sector de la vivienda. Desde el PEMB, el técnico referente de la misión "Economía innovadora e inclusiva", David Úbeda, participó en una de las mesas poniendo en foco en una de las tensiones menos visibles pero más determinantes: cómo el mercado laboral debe adaptarse a la evolución del mercado constructivo frente a los retos más inmediatos.

El consenso de la jornada fue que el reto actual no es conceptual ni tecnológico, sino de implementación: es necesaria capacidad de ejecución, simplificación administrativa y estabilidad normativa para escalar la transformación. No se trata sólo de construir más vivienda, sino de construir mejor, con estándares ambientales más exigentes, una reducción efectiva de la demanda energética y una mirada estratégica alineada con la neutralidad climática 2050. Los y las participantes también coincidieron en que la transición energética sólo será viable si es socialmente inclusiva, es decir, si no reproduce y crea nuevas desigualdades.

Rehabilitación masiva e industrialización, palancas clave

Uno de los grandes ejes del debate fue la rehabilitación del parque existente, especialmente en edificios plurifamiliares y en régimen de propiedad horizontal. Existen ayudas e instrumentos públicos, pero su ejecución sigue siendo lenta y desigual. Para acelerar esta rehabilitación masiva es necesario la alineación de los actores que intervienen (Europa, Estado, comunidades autónomas y municipios) y, además, garantizar que la transición energética no encarezca aún más el acceso a la vivienda o genere nuevas desigualdades.

Durante la jornada también se habló de cómo afrontar el reto de la vivienda en el futuro más inmediato y la industrialización emergió como una palanca clave para reducir plazos, mejorar la calidad constructiva y afrontar la falta de mano de obra. Lejos de ser una solución coyuntural, se plantea como un cambio de paradigma que requiere escalar procesos, profesionalización de la cadena de valor y un entorno regulador estable.

El reto del déficit de mano de obra

En este marco, David Úbeda, técnico referente de la misión "Economía innovadora e inclusiva" del PEMB, explicó el desajuste actual entre la transformación profunda que vive el sector de la construcción y una estructura laboral que aún responde a lógicas del modelo anterior. Según ha explicado Úbeda, el déficit no es sólo cuantitativo, sino sobre todo cualitativo: faltan perfiles profesionales alineados con este nuevo paradigma productivo. "Las decisiones sobre vivienda, planificación urbana, inversión en rehabilitación, formación profesional y políticas de trabajo se toman en espacios diferentes con lógicas diferentes" y eso genera deficiencias.

Por ello el técnico del PEMB también señaló que la colaboración público-privada debe ir más allá de proyectos puntuales e integrarse en una política industrial de largo plazo, con una gobernanza capaz de alinear inversión, capacidades productivas y sistema formativo. Sin esta arquitectura estratégica, el sector continuará gestionando urgencias en lugar de liderar la transformación y el riesgo es evidente: disponer de recursos y objetivos ambiciosos, pero no de la capacidad profesional necesaria para hacerlos realidad.

Eficiencia energética primero

Las medidas pasivas, como el aislamiento, la hermeticidad, y el control de puentes térmicos, se consolidan como base de la eficiencia energética. En este marco, una de las mesas redondas reivindicó el principio "eficiencia energética primero": antes de producir energía asegurar que el edificio necesita la mínima posible. Los diferentes casos presentados demostraron que los estándares de alta eficiencia e, incluso de energía positiva, no son teóricos, sino plenamente operativos. Proyectos 100% eléctricos o pasivos y edificios capaces de generar más energía de la que consumen evidencian que la tecnología y el conocimiento ya existen.

El reto, por tanto, no es técnico, sino de escala e implementación: avanzar con más rapidez, coordinación y ambición para que la transformación del modelo constructivo se traduzca en un impacto social positivo y medible.