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Barcelona y Madrid se enfrentan al reto de construir metrópolis más inclusivas

El cuarto diálogo del ciclo Barcelona/Madrid 2050 se centra en el movimiento vecinal y la perspectiva técnica sobre la vivienda, la participación, la regeneración urbana y las desigualdades territoriales
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El 18 de septiembre, en el Canòdrom – Ateneo d'Innovació Digital i Democràtica, el PEMB celebró la cuarta sesión del ciclo 'Barcelona/Madrid 2050', dedicada a reflexionar sobre cómo hacer de Barcelona y Madrid metrópolis más inclusivas. Bajo el título 'Barcelona/Madrid: dos formas de ser inclusiva', la conferencia ha puesto en diálogo las opiniones del movimiento vecinal y de los equipos técnicos que trabajan en la transformación urbana. La sesión, moderada por la periodista y editora de CRÍTIC Laia Soldevila, ha tomado como referencia dos territorios: el eje del Besòs y los barrios del sur de Madrid y los municipios vecinos.

La presidenta del Comité Ejecutivo del PEMB, Carol Recio, ha abierto la jornada afirmando la necesidad de situar la vida cotidiana en el centro de la planificación urbana: "Debemos ser capaces de pensar en las ciudades y las periferias desde el punto de vista de la dignidad", ha señalado, vinculando esta visión con la planificación urbana, los derechos sociales, el espacio público y la necesidad de revertir las desigualdades.

La sesión se ha basado en una idea: una metrópoli inclusiva no solo es aquella que implementa políticas para ayudar a personas en situaciones vulnerables, sino también una que impide que el barrio o municipio donde vives determine oportunidades de acceso a vivienda, educación, salud, movilidad, empleo, atención o espacios públicos de calidad.

En este sentido, tanto Barcelona como Madrid comparten el reto de combinar su vocación como ciudades globales con la necesidad de garantizar que los residentes puedan seguir viviendo allí y participar en la construcción de su futuro.

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Desde reclamar instalaciones hasta querer decidir sobre la ciudad

El primer diálogo sobre la perspectiva vecinal ha reunido a Jorge Nacarino, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Barrio de Madrid, y Miquel Borràs, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecindario de Barcelona (FAVB).

Los dos representantes han acordado situar la vivienda y el derecho a permanecer entre los principales retos actuales. Nacarino ha señalado que el código postal sigue condicionando las oportunidades de desarrollo y ha definido el derecho a permanecer como "un nuevo elemento de desigualdad", frente a modelos de desarrollo turístico que pueden expulsar a la población de las ciudades.

Borràs ha ampliado su visión más allá de los límites municipales y ha señalado otros factores de desigualdad, como las condiciones laborales, el tiempo disponible, el nivel económico y, especialmente, la segregación educativa.

El movimiento de barrio también ha cambiado: "Acabamos de exigir una parada de autobús o una plaza y ahora queremos participar en la urbanismo", ha explicado Borràs, resumiendo la evolución de un movimiento que ya no exige solo instalaciones o mejoras específicas, sino que quiere intervenir en las decisiones que conforman los barrios y la metrópoli.

Una mirada que reclama escala metropolitana

Otro punto de acuerdo ha sido la necesidad de abordar problemas como la vivienda, la movilidad, el turismo, la educación y el cambio climático a escala metropolitana.

Nacarino ha apuntado que en Madrid muchos de estos temas no tienen un interlocutor metropolitano claro, aunque que "todos los problemas tienen escala metropolitana". En Barcelona, a pesar de la existencia de una estructura metropolitana, Borràs ha advertido que la relación entre el movimiento vecinal y las instituciones metropolitanas sigue siendo muy limitada. "Existe y da posibilidades para gestionar ciertos problemas pero no la posibilidad de intervenir", ha afirmado.

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Participación: desde ser escuchado hasta poder tener un impacto

La participación ciudadana ha sido otro de los ejes centrales del diálogo. El presidente de la federación madrileña ha denunciado que "la participación es casi siempre consultiva" y ha pedido herramientas y recursos que permitan una participación real. Por su parte, el presidente de Barcelona ha señalado las dificultades que tienen las asociaciones para participar en procesos complejos con plazos muy cortos y sin recursos suficientes.

Esta cuestión ha estado directamente vinculada al segundo diálogo de la jornada, a la que han asistido Alejandro López y Laura Inés Braojos, del colectivo de arquitectos Borde Sur de Madrid, y Adolf Sotoca y Madalen González Bereziartua, de la Cátedra de Regeneración Urbana y Metropolitana del Besòs (RUMB) de la UPC.

La arquitectura como herramienta, no como una solución única para todos

Desde una perspectiva técnica, Laura Inés Braojos ha defendido la comprensión de la arquitectura como una herramienta que debe ir acompañada de otras políticas y subrayó que sin inversión y políticas ciudadanas, la transformación física no es suficiente. Adolf Sotoca ha propuesto, a su vez, una concepción más abierta de la disciplina: "La arquitectura no es un monopolio de técnicos", sino un proceso que incorpora a las personas que participan en un proyecto y que genera aprendizaje e impacto en el espacio que habitamos. Esta perspectiva también implica pasar de los grandes planes a la experiencia cotidiana. Braojos ha destacado la importancia de la identidad, la memoria del trabajo, el lenguaje o la dificultad de alcanzar ciertos perfiles, como los adolescentes.

González Bereziartua ha explicado que el trabajo de campo permite detectar realidades que no aparecen en los planos. En una investigación sobre el calor y el uso del espacio público en Santa Coloma de Gramenet, por ejemplo, el equipo ha utilizado cámaras térmicas, fotografías y monitorización de campo. "El juego se juega a corta distancia", ha concluido.

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Regenerar sin eyectarse

La regeneración urbana ha traído sobre la mesa una de las principales tensiones de las transformaciones metropolitanas: cómo mejorar los barrios sin provocar la expulsión de sus habitantes.

Para Alejandro López, para que la regeneración sea inclusiva, es necesario que la gente del barrio participe en las decisiones y en las acciones que respondan a las necesidades acordadas, junto con herramientas de intervención por parte de la administración. Sotoca ha situado el debate en términos de redistribución y urbanismo y ha advertido que Barcelona aún no cuenta con suficientes instrumentos nuevos para afrontar los procesos de gentrificación. 

Además, tanto Madrid Borde Sur como la Presidencia del RUMB trabajan en territorios que van más allá de los límites municipales. Por este motivo, la coordinación supramunicipal fue otro de los temas principales de la época.

En Madrid, Alejandro López ha señalado la falta de un marco metropolitano claro y ha defendido la necesidad de superar las fronteras administrativas: "Queremos poner fin a las fronteras y líneas que dividen Madrid y separarla del resto", ha afirmado. En el caso del Besòs, Madalen González ha explicado que la Presidencia intenta ampliar su labor más allá de Barcelona y colaborar con los municipios periféricos: "Estamos comprometidos a saltarse la línea municipal", ha resumido.

La conferencia ha dejado así una idea transversal: pensar en las metrópolis inclusivas de 2050 implica poner la vida cotidiana en el centro, garantizar el derecho a permanecer, fortalecer la capacidad organizativa y de toma de decisiones de las comunidades y superar las fronteras administrativas. Y, al mismo tiempo, entender las periferias no solo como espacios donde debe intervenirse, sino como territorios desde los que replantearse el futuro metropolitano.

La próxima sesión tendrá lugar el 9 de octubre a las 12.00 h. en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y analizará cómo Barcelona y Madrid se han consolidado como destinos metropolitanos en un contexto de creciente movilidad global.