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La vivienda a debate: de la emergencia estructural a la inversión social de futuro en una nueva edición de los 'Diálogos en la Riba del Besòs'

La técnica del PEMB, Luisa F. Pinto, reivindica políticas multinivel y una lucha decidida contra la especulación en una sesión celebrada en la Biblioteca de Singuerlín
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El acceso a la vivienda se ha consolidado como la principal preocupación para el 31% de los catalanes, según el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión. Este dato sitúa la vivienda no sólo como un problema logístico, sino como la principal grieta social del país. Para analizar esta realidad desde diversas perspectivas, el pasado 3 de marzo la Biblioteca de Singuerlín acogió el debate 'La vivienda, un derecho de ciudadanía', enmarcado en el ciclo Diálogos en la Riba del Besòs, organizado conjuntamente con la Fundación Espacio Público y con la colaboración del Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB).

La sesión, moderada por la periodista Odei A. Etxearte, contó con cuatro voces expertas que ofrecieron una mirada poliédrica sobre el fenómeno: la arquitecta Maria Sisternas, la economista I portavoz del Sindicato de Inquilinos, Carme Arcarazo, la urbanista Lisa Marrani y Luisa F. Pinto, abogada especialista en derecho urbanístico del PEMB.

Inversión a largo plazo y gestión del suelo

La arquitecta y urbanista María Sisternas abrió la sesión poniendo el foco en el "cortoterminismo político" como freno a la planificación. Según Sisternas, es necesario un cambio de paradigma: concebir la vivienda como una inversión social con retornos a treinta años vista y no como una simple partida presupuestaria. También denunció que, a pesar de haber suelo calificado para 600.000 viviendas en Cataluña, gran parte está bloqueado en manos de la SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria) o fondos de inversión desde la crisis de 2008. "Un país sin suelo público tiene muy poca capacidad de decisión sobre el mercado", sentenciaron.

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Una crisis de sistema que requiere audacia

En su intervención, Luisa F. Pinto definió la situación actual como una "crisis estructural de sistema" que se entrelaza con otros retos globales, como la emergencia medioambiental. La abogada del PEMB destacó que no existen fórmulas mágicas y que hace falta audacia para combinar las urgencias del presente con apuestas de largo recorrido.

Pinto fue especialmente contundente en el debate sobre el mercado: "No existe el derecho a la especulación", afirmó. Criticó la distinción legal entre pequeños y grandes tenedores, argumentando que esta diferenciación "enturbia las medidas contra la especulación" y genera un relato social peligroso donde se interioriza que especular a pequeña escala es éticamente aceptable. Asimismo, reclamó más recursos técnicos para los ayuntamientos, que a menudo reciben competencias sin la financiación necesaria para ejecutarlas.

Protección a las inquilas y presión turística

Por su parte, Carme Arcarazo, portavoz del Sindicato de Inquilinos, puso el acento en la asequibilidad permanente. Cuestionó la falta de compromiso presupuestario fijo para vivienda y defendió que el Estado debería adquirir propiedades privadas para ampliar el parque público de forma rápida. Arcarazo también alertó sobre la especulación en zonas que pierden habitantes y reclamó contratos de alquiler indefinidos para reducir la incertidumbre vital de miles de familias.

Finalmente, Lisa Marrani, de la Comisión de Urbanismo de la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), aportó la visión del urbanismo de base, advirtiendo de que en Barcelona se ha construido por encima del crecimiento demográfico, pero que muchas viviendas se desvían hacia el uso turístico. Marrani denunció cómo los centros de las ciudades se vacían por operaciones especulativas mientras la vivienda protegida se relega a las periferias, erosionando el tejido social de los barrios.

Consenso: hacer ciudad más allá de los datos

El debate evidenció un diagnóstico compartido: la vivienda no puede ser un simple activo financiero. Las soluciones —desde los topes de precios hasta la adquisición pública de suelo— requieren una visión que trascienda los ciclos electorales. Como sentenciaron durante el Diálogo María Sisternas: "La vivienda no es un Excel, la vivienda es hacer ciudad".

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