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La CARM consolida su gobernanza metropolitana y define los retos de la segunda mitad de la misión de Alimentación saludable

El encuentro anual hace balance del ecuador de la misión de alimentación, presenta el nuevo Observatorio Metropolitano de la Alimentación y fija las prioridades para reforzar la gobernanza y avanzar hacia nuevos modelos de garantía alimentaria
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Una cuarentena de representantes de administraciones, entidades sociales, centros de investigación y agentes del sistema alimentario metropolitano se han reunido este jueves 9 de julio en Can Comas, sede del Consorcio del Parc Agrari del Baix Llobregat, en el encuentro anual del espacio de gobernanza de la Carta Alimentaria de la Región Metropolitana de Barcelona (CARM), organizado por el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB).

Los primeros datos presentados muestran tanto el peso estratégico del sistema alimentario como algunos de sus principales retos. El sector representa el 7,5% del valor añadido bruto del área metropolitana y emplea a cerca de 130.000 personas, pero sigue existiendo una elevada dependencia alimentaria exterior, una reducción sostenida del suelo agrícola durante las últimas décadas y una fuerte presión sobre el acceso a una alimentación saludable, en un contexto en el que los precios de los alimentos han aumentado un 39% entre 2016 y 2023. Al mismo tiempo, el observatorio constata avances en ámbitos como la producción ecológica, que sigue creciendo, y pone las bases para medir la evolución de la misión en los próximos años.

Una gobernanza consolidada que entra en una nueva etapa

Uno de los momentos centrales del encuentro ha sido la presentación del estudio sobre la gobernanza de la CARM elaborado por el Instituto Metrópoli y presentado por Noel Sotelo. Las conclusiones muestran una evolución positiva del espacio, que sus miembros identifican como un referente de las políticas alimentarias metropolitanas.

El estudio destaca especialmente la capacidad de la CARM para generar alianzas entre administraciones, centros de investigación, entidades sociales y otros agentes del sistema alimentario, así como su papel como espacio de intercambio de conocimiento, incidencia y construcción compartida de políticas públicas.

El debate posterior ha servido para identificar los principales retos de futuro. Las personas participantes han coincidido en que en los próximos años habrá que reforzar el impulso de proyectos colaborativos, mejorar el funcionamiento interno del espacio mediante grupos motores y planes de trabajo más estructurados, favorecer una implicación más activa de sus miembros y consolidar mecanismos de financiación que permitan convertir las iniciativas compartidas en políticas con impacto.

El encuentro llega en un momento especialmente relevante: el ecuador del despliegue de la misión Alimentación saludable del Compromiso Metropolitano 2030. La jornada ha servido para hacer balance del camino recorrido y, sobre todo, para definir las prioridades que deben guiar esta segunda etapa.

Para el PEMB, la CARM es el espacio de gobernanza que articula a los actores del sistema alimentario metropolitano para impulsar la misión de Alimentación saludable, con el objetivo de avanzar hacia un modelo que incremente el consumo de productos de proximidad, refuerce la producción local y garantice el derecho a una alimentación saludable para toda la población.

Durante la apertura, el coordinador general del PEMB, Oriol Estela, ha reivindicado el papel estratégico de la alimentación dentro de las políticas metropolitanas: "Celebramos que hoy ya tengamos un Observatorio Metropolitano y que la estrategia alimentaria se haya consolidado como un tema central. Todavía hay quien no ve la importancia de que la alimentación esté al mismo nivel que la vivienda, pero es un elemento fundamental. Ahora toca repensar hacia dónde queremos ir".

Un observatorio para entender y transformar el sistema alimentario

La jornada ha comenzado con la presentación, por parte de Anna Moreso y Tarik Serrano, del nuevo Observatorio Metropolitano de la Alimentación, desarrollado por el Área Metropolitana de Barcelona y el Instituto Metrópoli. Esta nueva herramienta da respuesta a una de las principales líneas de trabajo de la CARM y permitirá disponer, por primera vez, de una batería de una veintena de indicadores para analizar de manera integral el sistema alimentario metropolitano, generar conocimiento compartido y orientar las políticas públicas.

En la presentación de la jornada, la coordinadora de la Oficina Conjunta de la Alimentación Sostenible (OCAS) —impulsada por el PEMB—, Lidón Martrat, ha recordado que este encuentro coincide con el equinoccio de la misión, un momento para "hacer una fotografía del estado del sistema alimentario, repensar la gobernanza de la CARM y explorar nuevos modelos de garantía alimentaria".

 

Los primeros datos presentados muestran tanto el peso estratégico del sistema alimentario como algunos de sus principales retos. El sector representa el 7,5% del valor añadido bruto del área metropolitana y emplea a cerca de 130.000 personas, pero sigue existiendo una elevada dependencia alimentaria exterior, una reducción sostenida del suelo agrícola durante las últimas décadas y una fuerte presión sobre el acceso a una alimentación saludable, en un contexto en el que los precios de los alimentos han aumentado un 39% entre 2016 y 2023. Al mismo tiempo, el observatorio constata avances en ámbitos como la producción ecológica, que sigue creciendo, y pone las bases para medir la evolución de la misión en los próximos años.

Una gobernanza consolidada que entra en una nueva etapa

Uno de los momentos centrales del encuentro ha sido la presentación del estudio sobre la gobernanza de la CARM elaborado por el Instituto Metrópoli y presentado por Noel Sotelo. Las conclusiones muestran una evolución positiva del espacio, que sus miembros identifican como un referente de las políticas alimentarias metropolitanas.

El estudio destaca especialmente la capacidad de la CARM para generar alianzas entre administraciones, centros de investigación, entidades sociales y otros agentes del sistema alimentario, así como su papel como espacio de intercambio de conocimiento, incidencia y construcción compartida de políticas públicas.

El debate posterior ha servido para identificar los principales retos de futuro. Las personas participantes han coincidido en que en los próximos años habrá que reforzar el impulso de proyectos colaborativos, mejorar el funcionamiento interno del espacio mediante grupos motores y planes de trabajo más estructurados, favorecer una implicación más activa de sus miembros y consolidar mecanismos de financiación que permitan convertir las iniciativas compartidas en políticas con impacto.

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Del modelo asistencial al derecho a la alimentación

La segunda parte de la jornada se ha centrado en los nuevos modelos de garantía alimentaria. Las ponencias y experiencias municipales han coincidido en la apuesta por superar los modelos basados exclusivamente en la asistencia y avanzar hacia políticas que garanticen el derecho a la alimentación, refuercen la producción local y favorezcan una mayor autonomía de las personas.

En este marco, Lidón Martrat ha destacado que el objetivo es "explorar de qué manera podemos avanzar en esta dirección" y poner sobre la mesa "iniciativas o herramientas que puedan ayudar" a construir nuevos modelos de garantía alimentaria vinculados al territorio y a la transformación del sistema alimentario.

Las experiencias presentadas por Barcelona, Terrassa, Granollers y El Prat de Llobregat han mostrado diferentes iniciativas que comparten una misma mirada: vincular la garantía alimentaria con el desarrollo del territorio, el comercio local, la agroecología y la participación comunitaria.

Una hoja de ruta compartida para los próximos años

El espacio participativo que ha cerrado la jornada ha permitido recoger propuestas compartidas para orientar el trabajo de los próximos años. Entre las principales conclusiones, las personas participantes han señalado como prioridades garantizar una financiación estructural para las políticas alimentarias, impulsar la compra pública y los circuitos cortos de comercialización, reforzar la producción local, generar conocimiento compartido sobre los nuevos modelos de garantía alimentaria y consolidar la CARM como el espacio metropolitano de referencia para coordinar estas políticas.

También se ha puesto de manifiesto la conveniencia de reforzar la incidencia política de la CARM, impulsar proyectos compartidos entre sus miembros y estructurar mejor los espacios de trabajo para que las iniciativas que surjan de la gobernanza colaborativa se traduzcan en acciones concretas sobre el territorio. En este sentido, se han planteado propuestas como la creación de un grupo motor plural, el impulso de grupos de trabajo orientados a resultados y la mejora de los canales de comunicación y coordinación entre las organizaciones participantes.

Con este encuentro, la Carta Alimentaria de la Región Metropolitana de Barcelona inicia una nueva etapa en la que el reto ya no es sólo compartir diagnósticos, sino reforzar la capacidad colectiva de impulsar proyectos transformadores que contribuyan a alcanzar la misión de Alimentación saludable y avanzar hacia un sistema alimentario metropolitano más sostenible, resiliente, saludable y socialmente justo.