El PEMB pide una estrategia metropolitana compartida para afrontar los retos de la vivienda en el HOWS Barcelona

La gobernanza supramunicipal, el acceso a vivienda asequible y la rehabilitación del parque existente han sido los ejes principales de las contribuciones del debate celebrado en el marco del Congreso Mundial del Smart City Expo World Congress (SCEWC)
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HOWS Barcelona

Este jueves 5 de noviembre, el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona (PEMB) ha participado en el HOWS Barcelona – Housing World Summit, el encuentro sobre los desafíos de la vivienda celebrado del 3 al 5 de noviembre como parte del Smart City Expo World Congress (SCEWC). Luisa Fernanda Pinto, experta en políticas de vivienda y hasta ahora referente de la misión 'Vivienda adecuada' del Compromiso Metropolitano 2030, ha participado en la mesa redonda 'Un mercado, muchos gobiernos: coordinación de la vivienda a nivel regional'.

Gobernanza metropolitana para un desafío metropolitano

Pinto ha abierto su discurso exponiendo la situación en la metrópoli: Barcelona condiciona la dinámica de la vivienda en una región metropolitana compuesta por 160 municipios que enfrentan los mismos problemas con un marco legal y económico muy similar, pero cada uno por su cuenta. Como ha explicado, la coordinación a menudo se rompe antes de que comience la planificación, porqué las competencias están ampliamente distribuidas: el suelo es municipal, la financiación a menudo proviene de la Generalitat y del Estado, la regulación del mercado es estatal y la inspección se comparte entre administraciones.

Las consecuencias de esta fragmentación son visibles, sobre todo, en el mercado del alquiler. Pinto ha recordado que alrededor del 26% de la población metropolitana son inquilinos que destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler. Por esta razón, ha explicado, la misión 'Vivienda Adecuada' del Compromiso Metropolitano 2030 se centra en reducir el peso del alquiler. Pero tenemos un escenario complicado por delante: "Sobre el papel, nos hemos fijado algunos de los objetivos de vivienda más ambiciosos del sur de Europa. Sobre el terreno, menos del 3% del parque de viviendas metropolitanas es asequible", ha advertido. El gran desafío es llevar la gobernanza de la vivienda a la misma escala que el mercado, que no entiende los límites municipales.

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Compartir lo que va más allá de los límites municipales, mantener local lo que requiere proximidad

Para decidir qué responsabilidades deben compartirse, Pinto ha propuesto una regla sencilla: "compartir lo que cruza los límites municipales y mantener local lo que necesite proximidad". En primer lugar, es necesario compartir los objetivos y sus costes. El Plan Sectorial Territorial de Vivienda de Cataluña establece un objetivo de solidaridad del 15% para 2044, que equivale a casi 200.000 viviendas sociales en la región, pero cada municipio debe asumir su parte independientemente de su terreno, presupuesto o equipamiento técnico. Por eso ha pedido mecanismos de compensación económica para que los municipios más pequeños no sientan que la gran ciudad simplemente les exporta sus problemas de vivienda.

En segundo lugar, también es necesario compartir los servicios que la gente utiliza fuera de su municipio. Pinto ha subrayado que el nuevo Plan de Acción para la Vivienda de Barcelona ya apunta algunos de ellos: una bolsa metropolitana de alquiler, criterios compartidos en ayudas a la renovación, programas de vivienda compartida para jóvenes y un servicio metropolitano de emergencias para abordar conjuntamente los desahucios y la falta de vivienda.

En tercer lugar, también es necesario compartir la capacidad de ejecución. "No empezamos de cero", ha subrayado, y ha enumerado los instrumentos que ya existen: el IMPSOL y Habitatge Metròpolis Barcelona para la promoción de nuevas viviendas, el Consorci Metropolità de l’Habitatge para rehabilitación, la Xarxa Metropolitana d’Inclusió Residencial para alianzas con el tercer sector y el Observatori Metropolità de l’Habitatge de Barcelona para el análisis de datos. El reto, sin embargo, es que la mayoría de ellos solo operan en los 36 municipios del Área Metropolitana y deben escalarse hasta la metrópoli real de 160.

¿Qué debe quedar en manos locales? Las oficinas de vivienda, donde los ciudadanos van con sus problemas; la planificación local, que debe ser compatible con la urbanización metropolitana, y el trabajo local en barrios con comunidades vulnerables.

Más presupuesto y una forma metropolitana de gastarlo

Pinto ha señalado otra barrera importante, la financiación, y ha pedido un aumento del gasto público en vivienda hasta el 1% del PIB. Mientras que la sanidad y la educación reciben alrededor del 7% y 4% del PIB, la vivienda se queda en un 0,2%, ha señalado. Las demandas de alquileres asequibles, contratos estables y un sistema público de vivienda social no pueden garantizarse desde un solo municipio ni con un presupuesto tan pequeño. Por supuesto, "más presupuesto sin coordinación solo significará más fragmentación. Y la coordinación sin presupuesto solo significará frustración compartida", ha concluído.

Si el mercado es metropolitano, la política también debe ser metropolitana

La participación de Luisa Pinto forma parte del trabajo del PEMB para promover la misión 'Vivienda Adecuada' y la Agenda Compartida para la descarbonización inclusiva en la rrehabilitación de viviendas en la región metropolitana de Barcelona, dos espacios donde administraciones, empresas, entidades y universidades de la región metropolitana trabajan juntas para encontrar soluciones compartidas.

Su discurso ha dejado una idea subyacente que conecta con el Compromiso Metropolitano 2030: si los mercados inmobiliarios son metropolitanos, las políticas de vivienda también deben serlo. Esto significa compartir no solo los objetivos sino también responsabilidades, alinear suelo, financiación y transporte, y asegurar que se construya vivienda asequible donde la gente la necesita, aprovechando mejor el parque existente.

La rehabilitación, la otra cara del mismo reto

El PEMB también ha estado presente en la sesión sobre rehabilitación de edificios y regeneración urbana en Barcelona, celebrada el lunes 3 de noviembre en el escenario HOWS Barcelona. Ainara Fernández, responsable de programas para España en el Institute for Human Rights and Business (IHRB) y miembro del grupo de la Agenda Compartida para la Descarbonización de la Vivienda, coordinado por el PEMB, ha moderado una sesión en la que se ha destacado que el gran desafío no es solo movilizar más recursos, sino llevarlos a los edificios y barrios con mayores necesidades, que a menudo son los que menos participan en los programas de ayuda. Para lograrlo, es necesario abordar al mismo tiempo las dimensiones técnica, social y financiera, acompañar a las comunidades durante todo el proceso y garantizar el derecho a permanecer, para que la rehabilitación no implique desplazamiento de población. El debate también ha pedido trabajar a nivel supramunicipal y fortalecer las capacidades de los municipios con equipos técnicos más pequeños.

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Estos son precisamente los retos en los que trabaja la Agenda Compartida, que está en proceso de desarrollar tres herramientas: una guía de instrumentos de financiación, un marco de impacto que incorpore la salud y el riesgo de desplazamiento, y una red metropolitana de ventanillas únicas para la rehabilitación, con los primeros resultados esperados en los próximos meses. Una conexión que refuerza la idea que ha recorrido toda la participación del PEMB en el HOWS Barcelona: retos como la rehabilitación del parque existente o la garantía del acceso a vivienda asequible solo pueden abordarse a escala metropolitana.