El PEMB participa en unoconcinco para reivindicar el derecho a la alimentación y la democracia alimentaria.
El pasado 18 de junio se celebró la tercera edición de unoconcinco, el encuentro bienal promovido por la Fundación Daniel y Nina Carasso que se ha consolidado como un espacio de referencia para generar alianzas y avanzar hacia sistemas alimentarios más saludables, sostenibles y justos.
La jornada, que ha tenido lugar en el espacio Infinito Delicias de Madrid, ha reunido a profesionales, instituciones, iniciativas ciudadanas y agentes de toda la cadena alimentaria para debatir sobre los retos actuales de la alimentación en un contexto marcado por la crisis climática, las desigualdades sociales y la necesidad de repensar las políticas públicas.
La participación del PEMB se ha producido a través de la Oficina Conjunta de la Alimentación Sostenible (OCAS), de la que forma parte, y se enmarca en el trabajo que se está desarrollando en el Prat de Llobregat en torno al derecho a la alimentación y la transición alimentaria, con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso.
El derecho a la alimentación, en el centro del debate
La coordinadora de la OCAS, Lidón Martrat, ha participado en la mesa redonda ‘Derecho a la Alimentación, Derecho a la vida’, moderada por Alberto Garzón (ICTA-UAB), junto con Gustavo Duch (El Pa Sencer), Francisco Navarro (Seminario de Economía Crítica Taifa), María Ramos (Alimentta) y Pauline Scherer (LaBoca – Laboratoire des communs de l’alimentation).
Durante la sesión, los participantes han coincidido en señalar la Seguridad Social de la Alimentación (SSA) como una propuesta transformadora para garantizar el acceso universal a una alimentación saludable y sostenible, equiparando este derecho con otros pilares del estado del bienestar como la salud pública.
Gustavo Duch ha resumido esta idea con una reflexión que ha atravesado toda la conversación: “Cuando comemos, comemos vida”, reivindicando que la alimentación es un bien esencial que no puede ser tratado únicamente como una mercancía.
La sesión también ha abordado la viabilidad económica y productiva de la Seguridad Social de la Alimentación. Francisco Navarro, del Seminario de Economía Crítica Taifa, ha defendido que los costes del sistema alimentario deben evaluarse también en términos de salud e impacto ambiental, mientras que María Ramos, de Alimentta, ha señalado que una transición hacia modelos agroecológicos y una dieta más cercana a la mediterránea permitiría garantizar la alimentación de la población dentro de los límites ecológicos. Por su parte, Pauline Scherer, de LaBoca, ha puesto en valor las experiencias de democracia alimentaria impulsadas en Francia, basadas en la participación ciudadana y la gestión colectiva de los recursos.
“Cuando comemos, también comemos paisaje”
En su intervención, Lidón Martrat ha puesto el acento en la relación entre alimentación y territorio. A partir de la imagen de un paisaje agroforestal, ha recordado que “cuando comemos, también comemos paisaje” y que la agricultura es quien mantiene y cuida estos espacios.
Martrat ha defendido que la Seguridad Social de la Alimentación debe ir más allá de los modelos actuales basados exclusivamente en la asistencia a las personas vulnerables y avanzar hacia políticas universales. “Hablamos de una transformación de las políticas alimentarias que permita salir del asistencialismo”.
La coordinadora de la OCAS también ha remarcado la importancia de vincular las políticas alimentarias a la capacidad productiva de los territorios y al apoyo a la pequeña producción y al comercio de proximidad. “Tenemos que pasar de ser consumidores a ser ciudadanos con derecho”, ha remarcado.
Según Martrat, esta transformación requiere nuevos modelos de gobernanza basados en la colaboración público-comunitaria y en la participación ciudadana para decidir colectivamente cuestiones fundamentales como de dónde provienen los alimentos y cómo se organiza el sistema alimentario.
Experiencias piloto y escala municipal
En el debate final, dedicado a las formas de implementación de la Seguridad Social de la Alimentación, Martrat ha señalado que todavía no existen modelos consolidados, pero ha destacado el potencial de los municipios para impulsar experiencias innovadoras.
Según ha explicado, los gobiernos locales disponen de herramientas flexibles para promover sistemas que favorezcan el consumo saludable y refuercen los circuitos alimentarios de proximidad: “Es necesario trabajar desde una perspectiva público-comunitaria y garantizar un apoyo público estable para que estas experiencias puedan tener continuidad”.
Democracia alimentaria para construir nuevos contratos sociales
La jornada también ha puesto de relieve experiencias como las de Getafe o Montpellier, donde la ciudadanía participa directamente en la definición de los criterios de compra y en la gestión de los recursos comunes destinados a garantizar el acceso a una alimentación de calidad.
En este sentido, la investigadora Pauline Scherer ha subrayado que la Seguridad Social de la Alimentación no es solo una política de apoyo o solidaridad, sino una herramienta para construir democracia alimentaria y reforzar los vínculos entre ciudadanía, producción y territorio.
La participación del PEMB en unoconcinco 2026 refuerza su compromiso con la transición alimentaria metropolitana y con la construcción de políticas públicas que sitúen el derecho a la alimentación, la sostenibilidad y la participación ciudadana en el centro.