Joan Clos
El Plan Estratégico de Barcelona fue un instrumento de participación ciudadana y social para desarrollar ideas y propuestas para los años posteriores a los Juegos Olímpicos. Queríamos poner en marcha una iniciativa de reflexión colectiva con el fin de evitar lo que había sucedido en otras ciudades olímpicas, es decir, que después de los Juegos se produjera un vacío de iniciativas y propuestas que acabara con una depresión colectiva. Igualmente, muchas ciudades olímpicas habían vivido fases de gran depresión económica, así como déficits crónicos que Barcelona quería evitar. Fue por ello que el Plan Estratégico se inició tres años antes de la fecha de celebración de los Juegos, con la mirada puesta en la siguiente fase de evolución de Barcelona. Así, el Port, la Fira, los sindicatos, las universidades, el Consorcio de la Zona Franca, las asociaciones de vecinos y todos estuvieron llamados a participar de manera activa con el fin de forzar todas las instituciones relevantes a un pensamiento prospectivo. Ahora, una vez han pasado 30 años, muchos de los conceptos del Plan Estratégico son cultura común. Pero en ese momento representaron una verdadera innovación en la cultura de relación entre las instituciones e, incluso, en el desarrollo de un nuevo lenguaje.
Sin duda, un nuevo ejercicio de prospectiva económica, social y territorial sería de gran utilidad teniendo en cuenta las nuevas realidades, desde todos los niveles, de la primera mitad del siglo xxi.
