Hacia un futuro más limpio: La nueva Directiva europea sobre la calidad del aire
La movilidad como la clave para garantizar un aire limpio

La contaminación del aire es una de las principales causas de enfermedades crónicas y mortalidad prematura en Europa. Cada año, unas 240.000 personas mueren prematuramente a causa de la exposición a los contaminantes atmosféricos. Para hacer frente a este problema, el Consejo de la Unión Europea ha adoptado una nueva Directiva sobre la calidad del aire con el objetivo principal de mejorar la salud pública y el medio ambiente y alcanzar la 'contaminación cero' para 2050.
Dos bicicletas paseando por el Parque Fluvial del Besòs.
Foto: Ceci Fimia (Ayuntamiento de Barcelona)
Un paso para la salud
La Directiva de la calidad del aire (2024/2881/CE) se caracteriza por el establecimiento de nuevos límites de contaminantes en el horizonte 2030 acercándose, pero sin llegar a ellos, a los estándares que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos límites entrarán en vigor en 2030, con la posibilidad de solicitar aplazamientos, y las autoridades europeas harán revisiones periódicas cada cinco años, siguiendo los últimos datos científicos.
Los contaminantes más peligrosos para la salud humana, como el NO2, el O3 y el PM2,5, entre otros, tienen impactos que van desde enfermedades cardiovasculares y respiratorias hasta problemas neurológicos. En el Área Metropolitana de Barcelona, por ejemplo, la contaminación del aire provoca más de tres mil muertes anuales y tiene graves consecuencias en la salud de la población, como partos prematuros y bebés con bajo peso entre otros. Esta realidad subraya la necesidad de actuar con más determinación para proteger la salud de la ciudadanía, y especialmente de las personas más vulnerables, tal como lo indica la Directiva.
Vista general de la ronda de Dalt.
Foto: Mariona Gil (Ayuntamiento de Barcelona)
La movilidad sostenible: la clave de la transformación
El tráfico rodado sigue siendo una de las principales fuentes de contaminación atmosférica. Por ello, la nueva Directiva representa una apuesta firme por transformar radicalmente la movilidad urbana. En este contexto, las zonas de bajas emisiones (ZBE) se configuran como una herramienta clave y una de las medidas de movilidad más eficaz para reducir la contaminación. Estas zonas restringen el acceso de vehículos altamente contaminantes a las áreas urbanas y promueven alternativas de movilidad más sostenibles.
En Cataluña, las ZBE ya son una realidad en varias áreas urbanas como por ejemplo Barcelona, L'Hospitalet del Llobregat, Sant Adrià del Besòs o Sant Cugat del Vallès, mientras que otros municipios metropolitanos y del resto del país están en el proceso de delimitación de sus propias ZBE (consultar el mapa a continuación). No obstante, su implantación acumula retrasos en muchos municipios catalanes. Según la Ley estatal 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética, y el Acuerdo por la calidad del aire de Cataluña, estas zonas debían estar operativas antes de 2023 en municipios con más de 50.000 habitantes o en aquellos con más de 20.000 que superan los límites de contaminantes regulados. Además, la normativa catalana fija 2025 como plazo para que todos los municipios con más de 20.000 habitantes dispongan de una ZBE. Sin embargo, hay municipios que aún no han implementado estas zonas, y el objetivo parece aún lejos de alcanzarse.
Fuente: Nació Digital ('Desobediencia legal: sólo 7 de las 23 grandes ciudades
catalanas tienen una zona de bajas emisiones”, julio de 2024).
Nota:
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Granollers ya tiene la suya en funcionamiento - ZBE activada en fase de pruebas (des. 2024)
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Gavà y Barberà del Vallès ya tienen sus ZBE activas (no aparecen en el mapa porqué son de menos de 50.000 habitantes)
Por otro lado, persisten retos importantes como la necesidad de una coordinación efectiva entre administraciones en un marco supramunicipal y la consecución de la extensión de las ZBE al conjunto de la región metropolitana. La implantación de estas zonas busca acelerar la transición hacia una movilidad más limpia y saludable, pero exige un equilibrio entre las necesidades sociales, económicas y medioambientales.
Este cambio de paradigma también implica repensar el modelo urbano: fomentar espacios verdes, reducir la dependencia del vehículo privado y promover una ciudad centrada en las personas. Asimismo, y tal y como menciona la Directiva, es necesario promover otras iniciativas como redes de carriles bici seguros, la descarbonización del transporte público, la incorporación de la tarificación a la congestión y la creación de centros intermodales, entre otras medidas que se presentan como elementos clave para reducir los niveles de contaminación y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.
La tecnología y la disposición de datos
Otro avance importante de la nueva Directiva es la creación de un sistema de seguimiento y modelización de la calidad del aire más riguroso. Gracias a una red ampliada de estaciones de monitorización y herramientas de modelización, será posible detectar riesgos de incumplimiento antes de que se materialicen. Esta información permitirá diseñar planes de acción más eficientes y personalizados, ayudando a los gobiernos a tomar decisiones informadas y a reaccionar con rapidez.
La RMB y el Compromiso Metropolitano 2030
La nueva Directiva europea sobre la calidad del aire se alinea con los objetivos del nuevo plan estratégico para la ciudad de los 5 millones, el Compromiso Metropolitano 2030, especialmente con la misión 'Movilidad sostenible y segura'. Esta misión pretende alcanzar una reducción de la movilidad más contaminante, una mejora en la eficiencia de los desplazamientos, una mejor conectividad entre los territorios, una minimización de los efectos negativos de la movilidad en la salud, una reducción de los impactos ambientales y una mayor eficiencia del sistema de transporte. En suma, un modelo metropolitano de movilidad que sea sostenible y justo, que garantice el derecho a la movilidad y fomente la cohesión social en todo el territorio.
Además, la Directiva tiene una relación directa con las medidas estratégicas de la misión. En este sentido, cabe destacar la medida 'Coordinación de las zonas de bajas emisiones en el conjunto de la región metropolitana y consecución de su extensión en todo el territorio' que, tal y como se ha descrito anteriormente, será un paso clave para luchar contra la contaminación atmosférica en la RMB.
Conclusión: un futuro más saludable y limpio para Europa y Cataluña
La nueva Directiva europea sobre la calidad del aire es mucho más que un conjunto de medidas, es un compromiso con la salud y el bienestar de las futuras generaciones, así como un beneficio para nuestro medio ambiente y la economía europea. La implementación de límites más estrictos, el seguimiento más cuidadoso de la calidad del aire, y medidas como las zonas de bajas emisiones son avances importantes que mejorarán la vida de millones de ciudadanos y ciudadanas en Europa.
En la región metropolitana de Barcelona, la implementación de las nuevas medidas será un reto, pero también una oportunidad para conseguir una mejora sustancial de la calidad del aire. Con el compromiso europeo de reducir la contaminación atmosférica, la RMB puede liderar el camino hacia un futuro más limpio y saludable para todos, mejorando la vida de las personas.
Bibliografía:
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Contaminación y salud. Datos del Área Metropolitana de Barcelona - AMB
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Acuerdo por la calidad del aire de Cataluña - Generalitat de Catalunya
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Diari Ara: 'Las zonas de bajas emisiones, un compromiso metropolitano con la salud de la ciudadanía'. Artículo de Judit Monclús
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