Por el buen camino?

La edición de este año de la Memoria Económica de Cataluña, presentada hace un par de semanas en la Cámara de Barcelona, evidencia que los años de crisis, al menos en cuanto a los indicadores de producción, ya son cosa del pasado. 

Crecimiento

La economía catalana cerró el 2015 con un crecimiento del 3,3%, siguiendo la evolución positiva que ya se vio en el año anterior, y alcanzando un nivel de crecimiento que no se veía desde el 2007. Los motivos de este crecimiento se encuentran un año más en el impulso de la demanda interna, que ha compensado sobradamente la mala evolución del sector exterior este último año. Asimismo, todos los grandes sectores de la economía, con la excepción de la agricultura, han tenido un comportamiento muy favorable al crecimiento.

Un dato interesante, que no ha podido recoger la Memoria - porque el Idescat lo ha publicado hace pocos días - es el origen de este crecimiento. El crecimiento del PIB de un territorio se puede desagregar en la suma de tres componentes: la contribución del factor trabajo (es decir, si se han contratado más trabajadores y/o éstos trabajan más horas), la contribución del capital, y una tercera fuente llamada la productividad total de los factores (PTF) que recoge las mejoras de productividad (por ejemplo, derivadas de innovaciones o la mejora de las calificaciones). Pues bien, de los 3,3 puntos de crecimiento del PIB, 1,7 provienen de la productividad total de los factores, 1,3 de la contribución del trabajo y 0,3 puntos de la contribución del capital.

Esta situación, que se ha ido repitiendo en esta década con alguna interrupción, es muy positiva por tres motivos. El primero es que un crecimiento basado en la productividad puede interpretarse como 'crecimiento bueno' ya que no depende de mayor cantidad de factores externos como el trabajo o capital. El segundo es que el crecimiento de los últimos años contrasta con el del periodo 1995-2007, que en el caso de España incluso llegó a ser negativo. Este panorama, que también se dio en otros países de nuestro entorno inmediato, contrastó con el fuerte incremento que experimentó en los Estados Unidos en aquella época, y que se atribuyó a la adopción masiva de las TIC. Finalmente, este dato se está produciendo en un contexto global de desaceleración del crecimiento de la PTF.

La mayoría de explicaciones intentan justificar las caídas de la PTF en el desplazamiento de los recursos a sectores económicos poco productivos, como puede ser la construcción. Sin embargo, al menos en al caso español, ésta no parece que haya sido la razón principal. Un reciente estudio apunta en cambio a factores como una mala asignación de recursos dentro de cada sector más que a una mala asignación de recursos entre los diferentes sectores. En otras palabras, las empresas menos eficientes de cada sector recibieron más recursos de los que deberían haber recibido. El estudio intenta buscar las razones de esta situación pero sólo puede apuntar que este comportamiento es más importante en aquellos sectores con una mayor dependencia de sectores regulados.

Muy probablemente la explicación del crecimiento de la productividad de los últimos años tenga que ver con que se haya roto parte de este círculo vicioso. Pero también hay otros aspectos a tener en cuenta. Además de la clásica receta de inversión en innovación, se apuntan otras dos variables: la mejora de los niveles educativos y de la calidad de las instituciones. Especialmente importante es esta última, ya que también dependen el mayor o menor éxito de las políticas educativas o de innovación. Por tanto, y como conclusión, 'invertir' en calidad institucional tiene un retorno económico y social difícilmente superable.

Las opiniones de los autores y las autoras no representan necesariamente el posicionamiento del PEMB.

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