La alimentación como derecho y los alimentos como bienes comunes

Se debe repensar el sistema alimentario actual, ya que no asegura una nutrición suficiente, adecuada y saludable para todas las personas

Los sistemas alimentarios locales, inscritos dentro del contexto global, siguen el ethos del tiempo y requieren ser repensados teniendo en cuenta todas sus transversalidades, que no son pocas.

La alimentación como derecho y los alimentos como bienes comunes

En esta dirección se multiplican las sesiones entorno a la alimentación, y como muestra unos cuantos botones relativamente recientes: el 12 de mayo se celebró la Jornada ODS2: Poner fin al hambre, alcanzar la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición, y promover la agricultura sostenible, organizada por el Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible de la Generalitat de Cataluña; el 17 de mayo la sesión informativa Hacia una economía circular: Innovación en el sector agroalimentario, organizada por ACCIÓ, Agencia para la competitividad de la empresa; el 23 de el mismo mes hubo la Jornada internacional de buenas prácticas de la economía social en el ámbito agroalimentario, organizada por el Ayuntamiento del Prat de Llobregat y Economía Social del Ateneo Cooperativo del Baix Llobregat; y la presentación del informe Hambre oculta en Cataluña: un obstáculo en la igualdad de oportunidades, realizado conjuntamente entre las Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS) y la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC); y el día 24 se llevó a cabo una mesa redonda en el Instituto de Estudios Catalanes sobre la Estrategia de Impulso de la Política Alimentaria en la ciudad de Barcelona.

Las jornadas se reproducen y el mensaje persiste: la alimentación ha tenido, tiene y seguirá teniendo un papel estratégico en la calidad de vida en general, como necesidad biológica y cultural, y en la formación de las ciudades en particular.

Las políticas alimentarias implican un planeamiento integral porqué el carácter transversal de los sistemas alimentarios se manifiesta en diversas relaciones, como podrían ser (entre tantas otras):

  • Desigualdades: el número de personas atendidas por los cuatro bancos de los alimentos de Cataluña aumentó en un 42,61% de 2010 a 2014, pasando de 182.663 a 260.497 personas, las cuales recibieron 22.398.175 quilos de alimentos (un 84,92% más que en el año 2010). (Peiró i Compains, 2015, p.13)
  • Salud: según la Organización Mundial de la Salud, las dietas no saludables y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud en todo el mundo. (OMS, 2017-05-25)
  • Biodiversidad: “la pérdida de la biodiversidad significa que tendremos que afrontar un futuro en el que la oferta alimentaria será más vulnerable a plagas o enfermedades”. (WWF, 2017-05-25)
  • Impactos Ambientales: “las necesidades de agua para producir nuestros alimentos son, de lejos, las más importantes: los humanos necesitamos de 2 a 3 litros para beber al día, pero alrededor de 1000 veces esta cantidad de agua para producir los alimentos que nos hace falta consumir a lo largo de un día”. (Museo Agbar de las Aguas, 2010, p.2)
  • Educación: “el 2014, las 25 compañías alimentarias más grandes invirtieron 14,9 billones de dólares en publicidad de sus productos”. (Center for Science in the Public Interest, 2015-05-25)

Debido a la creciente preocupación de la esfera pública en lo que se refiere a estas cuestiones relacionadas con la alimentación, lo que se está proponiendo desde la mayoría de sectores es un cambio de paradigma. La necesidad de cambio está presente, desde organizaciones multilaterales como Naciones Unidas hasta las propias empresas del sector:

“Necesitamos una reforma profunda de los sistemas agrícola y alimentario mundial si queremos nutrir a los 925 millones de hambrientos que existen actualmente, y a los dos mil millones de personas más que vivirán el año 2050. Los sectores de la alimentación y agrícola ofrecen soluciones clave para el desarrollo y son vitales para la eliminación del hambre y la pobreza” (Objetivo II de Desarrollo Sostenible. Naciones Unidas)

“El negocio tendrá que cambiar. Se tendrá que romper con la rutina de los informes trimestrales y trabajar a largo plazo. Tendrá que verse a sí mismo como parte integrante de la sociedad y no como un ente separado de ella” PAUL POLMAN – Director Ejecutivo de Unilever (Oxfam, 2013, p.6)

Se tiene que repensar el sistema alimentario actual porqué aunque produce alimentos en exceso, no está alcanzando el objetivo de asegurar nutrir suficientemente y de manera saludable a todas las personas. Se tiene que desarrollar una nueva narrativa, que huya de la maximización de los beneficios económicos como indicador último de viabilidad y que defina los alimentos y la alimentación como bienes comunes para poder explorar nuevas opciones políticas orientadas tanto a garantizar el acceso a los alimentos a todas las personas, como a no hipotecar la viabilidad del planeta (Vivero Pol, 2016).

Uno de los productos en los que estamos trabajando desde el PEMB es la Carta Alimentaria Metropolitana, que deberá poner las bases para hacer este planeamiento integral a escala metropolitana.

Las opiniones de los autores y las autoras no representan necesariamente el posicionamiento del PEMB.

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