Infraestructuras de transporte: del hardware al software

¿Están las infraestructuras de transporte a la altura de lo que la metrópolis necesita? Este es uno de los debates de opinión pública más recurrentes.
Existe un cierto consenso en afirmar que, efectivamente, existe un déficit, y de que éste va en la senda de empeorar, ya sea por la paralización o la dilación en la ejecución de numerosos proyectos debido a la crisis, o bien por un ya crónico insuficiente esfuerzo inversor estatal en relación al peso de la población o de la economía.

Transporte

No obstante, la situación dista mucho de lo que acontecía en las últimas décadas del siglo pasado. Prueba de ello es que los primeros planes estratégicos recogían como objetivos prioritarios la mejora de las infraestructuras. Allí puede encontrarse la demanda de ampliación del aeropuerto de Barcelona, el tren de ancho europeo, la ampliación del puerto o de la red de metro, o la finalización de grandes ejes viarios.

La mayoría de estos perennes proyectos se han convertido en realidad aunque, en algunos casos, con un retraso superior al deseado. Disponemos de un aeropuerto y de un puerto razonablemente dimensionados para garantizar la demanda futura, el ancho europeo ya es operativo desde hace algunos años, y se han producido mejoras en los ejes viarios y en la red de metro.

Sin embargo, aún hay importantes tareas pendientes. La más urgente, y visible, es dotar de unos accesos viarios y ferroviarios adecuados al puerto, acabar de asegurar la conectividad del aeropuerto con el transporte público (sea en metro o en tren de cercanías), y mejorar las infraestructuras ferroviarias de cercanías. Pero también debe acometerse un trabajo menos visible y más vinculado a la gestión del stock.

  • ¿Cuántos atascos podríamos evitar con un cambio del sistema de peajes en la C-33 o en la AP-7?
  • ¿Cómo la T-Movilidad puede influir a reducir no sólo la presión sobre la red de transporte público, sino también a descongestionar las vías de acceso?

Estos son algunos de los retos de futuro. Probablemente cuando hablemos de infraestructuras lo hagamos en estos términos, y no únicamente en términos de construcción de nuevos equipamientos, incluso cuando conseguimos salir de la larga crisis. ¿Seremos capaces de cambiar de chip?

Las opiniones de los autores y las autoras no representan necesariamente el posicionamiento del PEMB.

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