Vicent Llorens y Ramón Marrades explican la clave del cambio de La Marina de Valencia: innovar en el espacio público y conseguir que la ciudadanía se lo hiciera suyo

Una quincena de representantes de diversas instituciones asisten al coloquio con el director gerente y el director estratégico del Consorcio Valencia 2007

  • 17-10-2017
  • Resumen de actividades
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Cuando Vicent Llorens y Ramón Marrades se pusieron al frente como director gerente y director estratégico respectivamente del Consorcio Valencia 2017 se encontraron un agujero económico de 4,6 millones euros de deuda, pérdidas constantes y un espacio totalmente infrautilizado. Al llegar a la dirección del consorcio, explicaron durante el almuerzo-coloquio organizado por el PEMB, tomaron dos decisiones clave: cambiar el nombre original de Marina Rey Juan Carlos I por Marina de Valencia y aprobar un plan estratégico para lograr la apropiación ciudadana del espacio, dotarlo de contenido y de usos, que fuera sostenible económicamente y que se convirtiera en un lugar reconocible y atractivo para que las personas pudieran sentirlo como suyo.

Ramón Marradesi Vicent Llorens durante la comida coloquio
Ramón Marradesi Vicent Llorens durante la comida coloquio

'Decidimos tirar por la activación productiva y que la ciudadanía tomara el control: se habían puesto barreras físicas y sociales y el espacio quedaba aislado del resto de la ciudad', ha recordado Llorens, que ha asegurado que han trabajado con la voluntad de 'recuperar el espacio público' y abrir el territorio con actividades muy simples relacionadas con el mar, la náutica, la cultura, la formación y el emprendimiento, el turismo y la gastronomía junto con una sostenibilidad económica y la gestión eficiente de la agencia de desarrollo. 'Actualmente el espacio de La Marina está en constante ebullición: hemos cambiado la percepción de la ciudadanía que ahora es positiva y hemos conseguido reducir la deuda', detallo el director gerente durante el almuerzo-coloquio, que ha contado con una quincena de representantes de diversas instituciones.

Por su parte, Marrades ha explicado que han abierto la oficina del consorcio a la ciudadanía y han preguntado a los agentes implicados hacia dónde debería desarrollarse el proyecto. Una de las acciones que llevaron a cabo para conseguir que la ciudadanía se hiciera suyo el espacio fue impulsar un proceso participativo para cambiar los nombres de los diferentes espacios de La Marina. 'El nombre es el elemento principal para reconocer un sitio y éste está relacionado con su identidad. Los espacios de la Marina identificaban hasta ahora con referencias genéricas y ahora se denominan con nombres sencillos que los vecinos y vecinas han decidido ', recordó.

En definitiva, Llorens y Marrades cambiaron la orientación estratégica de La Marina para vincularla a la innovación y adoptaron los preceptos del placemaking para convertirla en el epicentro de la náutica y del desarrollo económico en Valencia. Además, han trabajado para hacer de La Marina un espacio que no quede aislado de la ciudad ni de su gente para que pueda ser un referente ágil y eficiente en un entorno que tiene todos los elementos para formar parte de un distrito innovador . 'Tenemos masa crítica, ventaja competitiva, calidad de sitio, diversidad e inclusión y cultura de colaboración', ha destacado Marrades.

Un año después de haber asumido la dirección de La Marina, han avanzado, el consorcio ha aumentado un 34% los ingresos, ha conseguido una orientación estratégica y visión colectiva, se ha posicionado como espacio vinculado a la innovación, se están llevando a cabo nuevas concesiones, se ha conseguido implicar diferentes tipos de agentes, han aumentado los eventos y se han diversificado sus usos.

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