Facilitar el acceso a los buenos alimentos y contribuir a cambiar el modelo de consumo, factores esenciales en el debate sobre el cambio de escala y la profesionalización en el cooperativismo de consumo alimentario

Un centenar de persones participen en la Jornada 'Fins on pot arribar el cooperativisme alimentari?' co-organitzada pel PEMB, l'Ajuntament de Barcelona, Coòpolis i la revista Sobirania Alimentària

  • 15-03-2018
  • Resumen de actividades
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Hay o no un estancamiento en el mundo cooperativo en Barcelona? ¿Cuáles son las causas y las alternativas? Aumentar la escala implica perder valores de la economía social y solidaria? Cómo evitar que esto suceda? Cómo hacer asequibles alimentos ecológicos y de proximidad para el conjunto de la población y en todos los barrios? Han sido algunas de las cuestiones que se han abordado durante el segundo día de la jornada 'Hasta donde puede llegar el cooperativismo alimentario?', coorganizada por el PEMB, el Ayuntamiento de Barcelona, Coòpolis y la revista Soberanía Alimentaria. A lo largo de todos los debates se ha podido poner de manifiesto que hay muchas personas y entidades interesadas en impulsar un proyecto que suponga un cambio de escala y una profesionalización del consumo alimentario.

Jornadas ?¿Hasta donde puede llegar el cooperativisme alimentario??
Jornadas ?¿Hasta donde puede llegar el cooperativisme alimentario??

Durante la primera mesa, que ha girado en torno a si es posible un cambio de escala del cooperativismo, Gemma Flores-Pons de la cooperativa Aresta ha puesto de manifiesto que el modelo actual de cooperativa de consumo ecológico basado en grupos pequeños, con reparto un día a la semana, los horarios, la gestión y la logística son factores que dificultan su crecimiento, y se puede decir que actualmente están estancadas. Otros 'cuellos de botella' que ha situado Javier Guzmán de Justicia Alimentaria han sido la falta de campesinos ante una demanda de productos ecológicos creciendo. 'Tenemos la paradoja de que mientras aumenta la demanda, entre 2003-2013 hemos perdido el 13% de agricultores. En faltan y sin ellos no podemos ir más allá ', aseguró. Además, otra dificultad es la falta de sistemas logísticos que agreguen oferta y demanda (food hubs): de primera milla (cerca de los productores) y de última milla (cerca de los consumidores) y, finalmente, unos precios que son poco asequibles por el público en general. 'Nos encontramos con problemas de acceso: el precio de los productos ecológicos y de calidad son un 30-35% más caros que los productos convencionales y esto deja fuera más de la mitad de la población, sin tener en cuenta que hay de haber puntos de acceso cercanos donde se puedan vender ', ha insistido.

Precisamente, con el fin de romper estas barreras, desde La Louve, un supermercado cooperativo de París impulsado por Tom Boothe, director del documental sobre la cooperativa Park Slope Food Coop de Brooklyn, ha asegurado que 'si queremos aumentar de escala, no es ecológico ni económico trabajar con cada productor cuando hay un supermercado con miles de socios. Si la idea es democratizar el acceso, es necesario simplificar la gestión y optimizar, por ejemplo mutualizando la logística; es muy difícil hacerlo en pequeños grupos '.

En cuanto la segunda tabla, que ha abordado el reto de la profesionalización, el comisionado de Economía Social, Desarrollo Local y Consumo del Ayuntamiento de Barcelona, Álvaro Porro, ha planteado la necesidad de ser conscientes de la competencia que hay fuera de las cooperativas con gestión profesional y productos a precios competitivos, asequibles y fáciles de encontrar. 'Si queremos saltar de escala, ¿qué retos y problemas nos podemos encontrar en el sector?', Preguntó. Desde La Magrana Vallesana, Míriam González explicó que trabajan con el objetivo de hacer accesible la alimentación ecológica para toda la sociedad. 'El cambio de modelo a una escala más grande nos ha permitido profesionalizar, y que haya personas trabajando a tiempo completo, lo que ha hecho que sea más accesible venir a comprar a la gente que no tenía disponibilidad de tiempo' y, por ello, ha dicho, el cambio de escala flexibiliza y hace el proyecto más atractivo. Los retos, aseguró, son crecer y también ganar dinero para reinvertir, encontrar espacios diferenciadores en un contexto donde está de moda el concepto de productos ecológicos y de proximidad en los supermercados y poder conseguir crear una red comarcal para crecer más.

Por su parte, Valero Casasnovas, de la Cooperativa Landare ha alertado de que se están produciendo cambios en el sector y las cooperativas ya no compiten con tiendas, sino que las grandes marcas ya están empezando a comprar productos ecológicos de marcas locales. 'En el momento que las grandes marcas ya están colocando estos productos en el supermercado, como nos hacemos lugar? Será más difícil tener peso como consumidores e influir por un determinado modelo de consumo. Hay que avanzar rápido porque todavía hay tiempo ', avisó. Desde el Economato Social de Sants, Diana Amigó, ha querido poner deberes a la Administración para facilitar la profesionalización del sector. En primer lugar, que faciliten el acceso a locales. 'Ahora mismo, todos los grupos de consumo somos alegales. No podemos ser ni tienda ni almacén. Si hacemos remodelación de locales para adaptarlos a la normativa, se hunde la cooperativa y más en lugares caros como Barcelona ', por ello, ha propuesto la 'granja urbana 'como posible alternativa y tener un parque de locales que puedan acoger este tipo de proyectos y dinamizarlos.

En definitiva, todos coincidieron en que tener ciertas tareas profesionalizadas libera tiempo, permite llegar a un público más amplio, facilita un tipo de participación y poder ofrecer un servicio de mayor calidad. 'Profesionalizar es más que contratar gente, es hacer las cosas mejor para aportar el valor social. Este debe ser el cambio sustancial: tenemos un nivel de exigencia superior', agregó Casasnovas.

Las jornadas, explicó el coordinador general del PEMB, Oriol Estela Barnet, pretendían promover la reflexión en torno a hasta dónde puede llegar el cooperativismo alimentario, el cambio de escala y la profesionalización porque 'el tema alimentario es uno de los más estratégicos y centrales de lo que debe ser el futuro de la metrópoli '. 'Por eso nos interesa apoyar y coordinar este tipo de iniciativas y los movimientos que existen en esta línea', añadió.

Maria Solé, técnica de Economía Cooperativa, Social y Solidaria y Consumo del Ayuntamiento de Barcelona, ha explicado que se han habilitado recursos para avanzar hacia el consumo responsable y la soberanía alimentaria. 'Queremos sumarnos a todo el trabajo que ya se está haciendo desde la sociedad' porque, dijo. 'El consumo es un potencial transformador del modelo que tenemos. Hay que poner la vida en el centro y generar un modelo más sostenible '.

Finalmente, en nombre de la tercera entidad coorganizadora de las Jornadas, el Círculo de consumo cooperativo Coòpolis, que trabaja para visiabilitzar y consolidar la economía cooperativa y crear empleo, Diana Amigó ha explicado que este año una de las novedades es ir más allá y considerar el consumo cooperativo no sólo en alimentación sino en energía, movilidad, vivienda, residuos ... 'Queremos potenciar que tenga fórmula cooperativa para generar empleo y generar un mercado cooperativo', planteó.

Las jornadas han acabado con un encuentro abierto para definir el grupo impulsor de la Food Coop BCN, un supermercado cooperativo en Barcelona donde por grupos de trabajo se ha hablado de retos y necesidades que debería cubrir el proyecto.

El Rincón de #repensar alrededor del documental Food Coop

La previa de la jornada consistió en un Rincón de #repensar alrededor de la proyección del documental Food Coop que muestra una cooperativa de consumo alimentario creada en 1973 en Brooklyn (Nueva York). Actualmente tiene 17.000 socios que participan directamente en la gestión del supermercado a cambio de comprar productos ecológicos y de más calidad más económicos que en otros supermercados.

En el debate posterior moderado por Gustavo Duch de la revista Soberanía Alimentaria han participado el director del documental y enólogo Tom Boothe y Hernán Mazzeo, miembro del equipo de producción. Según explicó Tom Boothe, cuando conoció Park Slope Food Coop decidió no sólo hacer el documental sino también crear una cooperativa en París. Tras estudiar el modelo neoyorquino durante cinco años, Boothe inauguró en 2016 La Louve en París, que actualmente ya tiene 6.000 socios. En estos momentos, Boothe hace una gira por diferentes países donde presenta el documental y explica también este modelo cooperativo basado en factores de éxito como que todo el mundo trabaje, tenga el mismo estatus y desarrolle sentido de pertenencia.

'La cooperativa no puede funcionar como una pequeña tienda de barrio' dice Boothe. Hay que aumentar la escala para conseguir precios más bajos y poder ofrecer todos los productos del mercado (incluso si no son de proximidad o no 100% saludables) de forma que los socios no tengan que comprar en otros supermercados y abandonen el proyecto. Hay que 'evitar el romanticismo y hacer que el negocio sea rentable'. Asimismo, según nos cuenta, los criterios fundamentales de selección de los productos que se compran directamente a los productores, sin pasar por intermediarios, son que sean orgánicos, locales, de calidad, sostenibles, asequibles para todos y que se adapten a los hábitos culinarios del barrio.

Una de las claves del éxito, han explicado, es la figura del socio trabajador que mensualmente dedica 2h45 horas trabajando en el supermercado y que contribuye a tener un sentimiento de pertenencia con el proyecto. Como poder aplicar una fórmula similar a Barcelona ha centrado parte del debate posterior con el público.

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