Entrevista a Joan Campreciós

Coordinador adjunto del PEMB (1988-2013)

  • 15-06-2020
  • Actualidad del PEMB
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Hace treinta años, el 19 marzo de 1990, se aprobó el I Plan Estratégico Económico y Social de Barcelona 2020. ¿El principal objetivo? Situar Barcelona en el mapa internacional y consolidarla como una metrópoli emprendedora europea con una calidad de vida moderna, socialmente equilibrada y fuertemente arraigada en la cultura mediterránea. De estos treinta años, el PEMB contó veinticinco con Joan Campreciós como coordinador adjunto. El economista y experto en estrategia urbana ha visto pasar por sus manos un total de cinco planes. Ahora que el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona prepara el sexto para el 2030, le hemos pedido que vuelva a los orígenes pero también que nos aporte una mirada hacia adelante.

Joan Campreciós, formará parte del comisariado del nuevo plan estratégico
Joan Campreciós, formará parte del comisariado del nuevo plan estratégico

Este año se cumplen tres décadas de la aprobación del primer plan estratégico. ¿Cuáles eran los principales retos y las necesidades en aquellos momentos preolímpicos?

Si tuviéramos que resumir, se podría decir que el núcleo central de la reflexión estratégica la constituyeron principalmente tres ejes: la internacionalización de la ciudad, su modelo económico y la cohesión social. Se quería potenciar la mayor presencia de Barcelona en el mundo, a través de hacerla referente en ferias y congresos profesionales, la dinamización del puerto y del aeropuerto. En cuanto a la economía, en un momento de recuperación de una fuerte crisis, se apuntaban líneas al estilo de la innovación, las relaciones ciencia empresa a través de los activos de las universidades y la promoción de nuevos sectores económicos con capacidad de generar empleo, tema clave en aquellos momentos. En cuanto a la cohesión social, mucha atención al modelo urbano y en las políticas de mejora de barrios y de dotaciones de equipamientos sociales.

 

¿Qué es lo que aún, como sociedad, no hemos logrado?

Obviamente, la situación actual es muy diferente a la de aquellas fechas, pero sin duda quedan muchos retos nuevos, tanto respecto al modelo económico, como a las cuestiones de carácter social y de su cohesión. La ciudad de las personas requiere mayores niveles de cohesión y de bienestar generalizado.

 

¿Cómo explicarías la evolución de la entidad a través de sus cinco planes estratégicos en estos 30 años de vida?

Barcelona siempre ha sido una ciudad con mucha tradición de un trabajo conjunto entre la administración pública, en especial local, y los sectores privados y sociales. Esta singularidad ha dado un carácter especial a la ciudad, desde hace muchos años y ha dado fuerza y empuje al desarrollo de iniciativas como el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona, que desde su inicio nació con esta filosofía, aceptada por todos los sectores.

 

¿Cuál fue tu papel como coordinador adjunto del PEMB y qué es lo que más valoras de esta trayectoria?

Trabajar en una institución como el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona ha sido, en primer lugar, un privilegio tanto profesional como personal. Mis funciones básicas, más allá de las propias de ser secretario de una organización y, por tanto, llevar al día las cuestiones de carácter administrativo (actos, convocatorias, documentos administrativos necesarios, entre otras muchas cuestiones), trabajé muy estrechamente con el coordinador general del PEMB, Francesc Santacana. Mi tarea también consistía en elaborar conjuntamente los documentos necesarios en cada una de las fases de los diversos planes; coordinar las diferentes comisiones que se constituían y ayudar a difundir el plan, tanto en el ámbito local, como nacional y también en su dimensión internacional.

 

Hablando de la historia del PEMB es obligado recordar la figura de Francesc Santacana, coordinador general también durante más de dos décadas. ¿Qué destacarías de su rol y su legado?

Cuando se puso en marcha la asociación, el plan estratégico era toda una innovación, un cambio importante. Francesc supo coger el reto y posicionarse como un buen interlocutor entre los diferentes actores de la ciudad. Era creativo, innovador, con un carácter muy abierto y de un talante que se hacía agradable para mucha gente e instituciones de todo orden de la ciudad.

Hombre de mucho trabajo y que entendía que algo innovador necesitaba comunicarse de manera muy ágil. La difusión y la necesidad de dar a conocer el PEMB era una de las prioridades para hacerlo cercano a los demás, también fuera de la ciudad. La dimensión internacional del plan y su protagonismo en debates y redes externas fue también una de sus prioridades, entre muchas otras.

Cuando no es posible hablar del Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona sin hacer referencia a su impulsor, es porque su trabajo ha sido muy importante, si no fuera así no sería necesario citarlo, y esto no ocurre casi nunca.

 

El punto de partida y las entidades fundadoras del PEMB fueron escogidas de acuerdo al contexto de entonces. ¿Qué deberíamos incluir ahora en el nuevo plan?

En primer lugar, creo que la dimensión regional que quiere tener el nuevo plan requiere un análisis profundo sobre la incorporación de representantes de administraciones locales de la RMB, así como aquellas instituciones económicas, sociales y universitarias que actúan en este territorio regional.

Por otro lado, puede ser necesario valorar la incorporación, en mayor medida, de entidades o colectivos representantes de la juventud, del tercer sector y de la cultura que quizás no han sido suficientemente partícipes hasta la fecha.

 

El ámbito de aplicación del primer plan era sólo Barcelona. En 2003 hubo un cambio de orientación a nivel metropolitano, ¿cómo y por qué se produjo?

Era la lógica natural. La ciudad real ya era, como mínimo, la ciudad metropolitana y las políticas públicas y los proyectos estratégicos más importantes sólo tenían sentido si se dimensionaban a nivel metropolitano. Había que ajustar la estrategia a la dimensión real de la ciudad o, al menos, aproximarse a ellos.

 

Tú, que has asesorado diferentes entidades de la RMB, ¿qué opinas del hecho metropolitano y de la necesidad de ir ahora más allá de los 36 municipios? ¿Cómo lo hacemos posible? ¿Nos podremos o sabremos coordinar?

El cambio requiere abrir muchos espacios de relación y de debate con estos entornos más regionales. Es evidente que la ciudad real se va ensanchando pero hay que tener en cuenta las singularidades de cada territorio, saber evaluar las oportunidades de cada caso y entender sus singularidades. Dimensionar regionalmente querrá decir también dimensionar los proyectos, también a nivel de RMB y, por tanto, favorecer políticas de equilibrio territorial para hacerlo más homogéneo. En este caso el liderazgo, sea cual sea, será una pieza importante de la dinámica que se adopte.

 

¿Cuáles consideras que son las líneas estratégicas que tenemos que trabajar de aquí al 2030 para construir una región metropolitana de Barcelona que reduzca las desigualdades y la segregación social?

Se hace difícil concretar de manera simple las prioridades pero creo que, en términos regionales, las acciones prioritarias deberían girar en torno a la movilidad, la mejora en el transporte público, políticas acertadas en la vivienda asequible, público y privado, y por una apuesta muy clara por un modelo económico innovador y de economía circular y sostenible, que aporte puestos de trabajo y sectores competitivos.

 

No podemos dejar de hablar sobre la pandemia del COVID-19. Nos ha sacudido y nos ha hecho darnos cuenta más que nunca de este mundo imprevisible y cambiante. ¿Cómo podemos planificar si nada es permanente?

Quizás la planificación estratégica ya no reside en los parámetros de identificar un futuro deseable y diseñar las estrategias para llegar hasta él. Ahora más que nunca hay que situar la estrategia en una actitud colectiva de atención permanente y con capacidad de innovar de manera constante. La estrategia cada vez más es un pensamiento del día a día y no tanto un deseo a largo plazo. Por otra parte, creo que la situación actual nos ha dado elementos para volver a pensar en las oportunidades de lo local frente a la globalización del mundo. Aquí es donde la estrategia de los territorios tiene una función muy importante.

 

Precisamente, has sido invitado a formar parte del comisariado del nuevo plan estratégico. ¿Cómo afrontas esta nueva etapa? ¿Qué esperas?

Me siento muy satisfecho y agradecido por participar en esta nueva etapa. Son unos momentos de grandes cambios en el sentido de la estrategia y me satisface mucho poder colaborar de manera directa. Sólo espero aportar lo que pueda ser útil para este proceso y desear que los resultados y las aplicaciones de las estrategias que de él se desprendan aporten beneficios importantes para la región metropolitana de Barcelona y, en especial, por sus ciudadanos y ciudadanas.

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