Las escuelas de la Región Metropolitana de Barcelona podrían prevenir el 34% del desperdicio alimentario producido a sus comedores

El estudio 'Escuelas contra el despilfarro alimentario', premiado por el PEMB y el IND + I Science, ha cuantificado el desperdicio alimentario y ha aplicado estrategias de cambio de comportamiento a 5 comedores escolares de la RMB

  • 25-11-2019
  • Resumen de actividades
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Cada niño derrocha de media 46,9 gramos de comida a la hora del almuerzo. La mayor parte de la comida desperdiciado, el 50%, son los postres -sobre fruta-, seguidos del segundo plato (28,6 %). Cada comedor escolar estaría malgastando de media 20,5 kg al día. Estas son algunos de los datos extraídos del estudio 'Escuelas contra el despilfarro alimentario' que se ha presentado hoy durante la Jornada PATT 'Prevención del despilfarro alimentario en los comedores escolares metropolitanos' que ha tenido lugar en el Campus del CREDA en Castelldefels. El estudio, que se ha centrado en evaluar estrategias sencillas y costo-efectivas para prevenir el desperdicio alimentario generado en los comedores escolares, demuestra que las intervenciones basadas en el cambio de comportamiento de los comensales- las llamadas nudging strategies- pueden hacer que los comensales los comedores escolares derrochen un 34% menos de comida. Este es el resultado principal del estudio realizado por un equipo de 6 personas del CREDA-UPC-IRTA, de las que Berta Vidal ha sido la investigadora principal. Han podido aplicar las intervenciones a 5 escuelas piloto de la Región Metropolitana de Barcelona, gracias a una subvención otorgada por la Agencia de Residuos de Cataluña, la financiación del CREDA-UPC-IRTA, y el premio del PEMB y el IND+I Science.

Berta Vidal, encargada del estudio con Fabio de Menna, de la Universidad de Boloña, y José María Gil, director del CREDA
Berta Vidal, encargada del estudio con Fabio de Menna, de la Universidad de Boloña, y José María Gil, director del CREDA

El estudio se centra en prevenir el desperdicio alimentario post-consumo en los comedores escolares, es decir, evitar lo que sobra en el plato y que no se puede reaprovechar. Para evaluar el potencial de este tipo de intervenciones, las investigadoras cuantificaron el desperdicio alimentario generado por los comensales durante 10 días, antes y después de aplicar las intervenciones. Los resultados obtenidos demuestran que, entre las 4 escuelas piloto que finalizaron el estudio, los comensales derrocharon 34% menos comida que al inicio, es decir, pasaron de derrochar 46,9 gramos por persona y día, a 30,5 gramos - 16,4 gramos menos que al inicio de la cuantificación. Otro de los resultados a destacar del estudio es que las intervenciones han tenido un mayor impacto en reducir la cantidad de postres que derrochan los comensales de los comedores escolares.

A partir de los datos obtenidos en el estudio, el PEMB las ha trasladado al conjunto de la Región Metropolitana de Barcelona. Asumiendo que los resultados del estudio podrían ser aplicables a todas las escuelas de la RMB, y teniendo en cuenta que hay 432.413 alumnos de infantil, primaria y secundaria, la cantidad de comida que los comensales derrochan sería astronómica: cada día se estarían malgastando unas 20 toneladas de comida en los comedores escolares. Teniendo en cuenta que las comidas son de 470 gramos de media, con lo que se tira cada día se obtendrían 43.149 raciones, casi el equivalente al número de habitantes de la ciudad de Sant Feliu de Llobregat entera.[i]

Estrategias de cambio de comportamiento

¿Y cuáles han sido las intervenciones que han llevado a cabo los comedores escolares que han conseguido un cambio de comportamiento en los alumnos que ha llevado a reducir el desperdicio? Una de las actuaciones ha sido incluir un cartel donde se explique el menú del día de forma que los niños puedan saber qué hay para comer antes de entrar en el comedor. El objetivo: hacer reflexionar a los alumnos sobre cuánta hambre tienen, y una vez saben qué hay para comer, ver si les apetece y tenerlo en cuenta a la hora de servirse.

Otra de las técnicas ha sido el semáforo del apetito que precisamente busca conseguir que los niños y niñas coman según el hambre que tienen y que pidan la ración en consonancia-siempre asegurando una ingesta mínima de alimentos-, con el objetivo de no tirar alimentos. Así, se colocaron unos semáforos con diferentes niveles: los que tienen mucha hambre, la ración hueso, los que tienen bastante, la ración de zorro y para aquellos que comen menos, la ración hormiga.

Para evitar el desperdicio de la fruta, a menudo generado para que los niños no saben pelarla y cortarla adecuadamente, también introdujeron infografías explicativas sobre cómo aprovechar el máximo de fruta de piezas como las peras, las naranjas, las manzanas o los kiwis y también se pusieron a disposición de los comedores unos cortadores específicos. También se aplicaron estrategias que no se basan en un soporte gráfico, y que se han recogido en una infografía que incorpora 10 trucos para reducir el desperdicio de alimentos en el comedor. Esta incorpora acciones como la introducción de música relajante, comida después de haber jugado un rato, dejar más tiempo para comer, o bien cambiar la bandeja con compartimentos para platos.

Todos estos recursos se pueden descargar del bloque Escuelas Contra el Derroche Alimentario para que todas aquellas escuelas que quieran, puedan incluir estrategias de cambio de comportamiento para reducir el desperdicio en sus comedores tal como se ha hecho en las 5 escuelas piloto.

¿Quién ha participado en el estudio?

El estudio se ha llevado a cabo en 5 escuelas de la Región Metropolitana de Barcelona: en las escuelas Baldiri Reixach y Jaume Primer de Barcelona, la escuela Garbí tanto de Badalona como de Esplugues; también ha colaborado en algunas fases del estudio la escuela PIA de Granollers.

¿Como se ha cuantificado?

En la primera fase, durante una semana se llevó a cabo una observación participante - para entender el funcionamiento del comedor, identificar causas del desperdicio post-consumo y testear las metodologías de quantificació-. Después, se cuantificó la comida desperdiciado después de cada comida durante 10 días. Entonces, los niños tenían que separar los restos de los platos en diferentes cubos: uno para los restos del primer plato, del segundo plato, del pan y de los postres. En la segunda fase, se introducían los elementos descritos anteriormente adaptados a cada comedor y luego se volvía a hacer el recuento durante otros 10 días.

Líneas de futuro

En cuanto a líneas de futuro tras el estudio, Vidal ha apuntado la necesidad de estudiar y aplicar otras estrategias como incluir la asignatura de desperdicio alimentario en la escuela, ampliar la muestra del estudio y poder ir más allá en los hogares y las familias y estudiar el impacto de las intervenciones según la gestión del comedor que hace cada escuela

Mesa redonda 'Retos y oportunidades para la prevención del derroche alimentario post-consumo en los comedores escolares'

Durante la jornada, también ha tenido lugar la mesa redonda 'Retos y oportunidades para la prevención del derroche alimentario post-consumo en los comedores escolares', que ha contado con la participación de Belén Derqui, profesora del IQS, y que realizó el su doctorado en la UPC sobre el desperdicio alimentario en los comedores escolares de Barcelona, enfocado desde una perspectiva de 'management' de las empresas de catering, Maite Molina, representante de Campos Estela que ha explicado el proyecto 'Pesa y Piensa', un catering que ofrece un proyecto donde de forma participativa, alumnos, monitores y trabajadoras del comedor y cocina cuantifican el desperdicio alimentario y trabajan para reducirlo y de 2 testigos de la escuela Garbí de Badalona y de Esplugues que han participado en el estudio 'Escuelas contra el despilfarro alimentario', Anna Samaranch y Montse Llincheta.

Algunas de las problemáticas que se han situado han sido las interferencias en los comedores cuando se cuantifica la comida derrochado, la necesidad de concienciación de los alumnos no sólo a la hora de comer sino que es necesario que se integre en los currículos escolares cada año como proyecto educativo y la mejora de resultados cuando se sistematiza la cuantificación del despilfarro y la importancia de reducirlo ya que 'no es aceptable la cantidad de comida que se tira cada día', según Derqui.

Fruto del debate con las sesenta personas que han asistido como público han surgido reflexiones como la necesidad de incidir primero de manera transversal en casa, en las familias, en las cocinas y en las escuelas en la necesidad de un cambio de dieta donde los vegetales tengan más peso como paso previo para reducir el desperdicio ya trabajar para reducirlo. La nutrición, el cambio climático, el sistema de aprovechamiento de los alimentos, el derroche alimentario, y la economía cicular son patas indispensables a tener en cuenta a la hora de concienciar. 'Si vamos promoviendo transición hacia un sistema alimentario más justo y sostenible pero no aplicamos medidas para reducir el desperdicio quizás acabamos teniendo un efecto contraproducente'; aseguró Vidal.

Finalmente, la jornada ha terminado con un picoteo a cargo de espigadora a base de tostadas de pan del día, y mermeladas elaboradas con productos recuperados.



[i] Los datos aplicadas a la Región Metropolitana se han extraído multiplicando el número total de alumnos por los gramos desperdiciados / comensal (432.413 alumnos -según la Diputación de Barcelona- x 46,9 gramos). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no todos los niños se quedan a comer en los comedores escolares y, por tanto, la cifra obtenida es una aproximación. Estos cálculos, además, son estimaciones hechas por el PEMB a partir del estudio, pero no forman parte de la investigación ni las ha elaborado el CREDA.

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    1 comentario:

    Maria jose sanchez acevedo - 28/11/2019 a las 18:14:15.

    Jornada tecnica

    Vaig assistir a la Jornada tecnica, la vaig trobar super profitosa, molt bona feina noies Vull siguir totes les novetats

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