La urgencia en cambiar el estilo de vida, tema de debate del Rincón de #repensar alrededor de la exposición 'Tras el fin del mundo'

El prospectivista Jordi Serra conduce un intenso debate con la ambientalista Anna Pérez y el filósofo Jordi Pigem sobre las implicaciones de la acción humana sobre el planeta en un acto coorganizado por el CCCB y el PEMB

  • 07-02-2018
  • Resumen de actividades
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La sala Beta del CCCB ha acogido hoy el debate titulado 'El futuro no espera: llegaremos a tiempo? El ser humano, la ciencia y la tecnología antes del fin del mundo 'que ha contado con la participación del filósofo de la Ciencia y escritor Jordi Pigem, de la ambientóloga y coordinadora de campañas a Climate Tracker, Anna Pérez y el experto en prospectiva, Jordi Serra. El debate ha girado en torno a las reflexiones que inspira la exposición 'Después del fin del mundo' del Centro de Cultura Contemporánea y que se puede visitar hasta el 29 de abril. El acto, coorganizado por el PEMB y por el CCCB, ha contado con la participación de ochenta personas que han podido hacer una visita guiada a la exposición y debatir sobre el papel de la ciencia y de la tecnología y de los gobiernos en diseñar un futuro sostenible para el planeta y las personas. La conclusión: la necesidad de tomar conciencia de que es necesario un cambio inmediato en el estatus quo si se quiere evitar un cambio de era (lo que en la exposición se denomina 'el fin del mundo') con consecuencias traumáticas para los seres vivos y el planeta.

Debate; 'El futuro no espera: ¿Llegaremos a tiempo?'
Debate; 'El futuro no espera: ¿Llegaremos a tiempo?'

'La relación con el planeta deberá ser necesariamente diferente a la que ha sido hasta ahora: se cumplan o no los objetivos de los Acuerdos de París de reducción de CO2 la vida de la segunda mitad del siglo XXI no podrá ser igual que la entendemos ahora'. Con estas palabras el comisario de la exposición del CCCB 'Tras el fin del mundo', José Luis de Vicente, explicó la filosofía de la exhibición: provocar olas de reacciones que contribuyan a tratar la gran crisis contemporánea, la crisis climática y contribuir al cambio de conciencia. 'Hay que empezar a pensar de manera menos antropocéntrica, hay que abandonar las necesidades humanas y los privilegios como único pensamiento y también hay que dejar de pensar en el corto plazo', dijo, al tiempo que apeló a la creación de una nueva figura presente en la exposición, 'el ministro del futuro', que represente a aquellos que no tienen ni voz ni voto porque aún no han nacido pero que sufrirán las consecuencias de las acciones de los seres humanos de hoy sobre la tierra y vele por sus intereses.

Precisamente en este sentido también se ha expresado el filósofo Jordi Pigem que ha asegurado que en un futuro habrá que aprender a vivir con menos, mejorar las relaciones entre las personas, fomentar la creatividad y el conocimiento y vivir con menos tecnología porque no habrá suficiente elementos para fabricarla. 'Tenemos más información que nunca pero no nos sirve para actuar mejor sino que actuamos con más violencia contra la naturaleza', lamentó Pigem que se preguntó si no sería mejor 'llegar a este fin del mundo lo antes posible'. 'Cuando antes caiga, más gente y especies se salvarán y reconstruirán un mundo mejor. El futuro no espera, ya lo tenemos aquí', sentenció el filósofo que ha querido cerrar su intervención con la advertencia de otro filósofo, McKenzie Wark que es la que sirve de bienvenida a la muestra 'Esta civilización se ha acabado. Y todo el mundo lo sabe '.

El prospectivista Jordi Serra, sin embargo, ha puesto en duda el enunciado: 'la civilización está en fase terminal, vivimos en tiempos post-normales pero parte del problema es, justamente, que mucha gente no lo sabe o no lo quiere saber y por eso la exposición es muy necesaria' porque, dijo,'hasta que no haya una conciencia compartida será difícil hacer el cambio, sino que nos pasará por encima'. Por ello, Serra ha celebrado que exposiciones como las del CCCB fuercen a pensar en las implicaciones y las consecuencias de las acciones de los seres humanos sobre la tierra e interpelan a pensar por qué el futuro no podría ser de otra manera. 'El futuro es la única arena por la que vale la pena luchar', concluyó Serra cogiendo la cita de Ashi Nandy conocido por los trabajos sobre colonialismo.

La visión más científico-técnica del debate la ha aportado la ambientóloga Anna Pérez que ha querido poner de manifiesto que las consecuencias del cambio climático afectan más a quien menos responsabilidad tiene y que se está llevando al límite todos los sistemas que la tierra puede aguantar. 'Ya hemos superado 3: el cambio climático, la pérdida de la diversidad y los niveles de dióxido de carbono y fósforo', lamentó, consecuencia de los intereses que hay detrás para mantener los combustibles fósiles. 'Hacen negocio con nuestra fin del mundo', ha criticado, pero ha querido añadir un mensaje esperanzador: 'Cuanto más se deslegitima el uso de los combustibles fósiles más avanzamos para que se dejen de usar. Hay, por ejemplo, cada vez más gente joven en Holanda que denuncia su gobierno por no hacer lo suficiente contra cambio climático. Hay esperanza porque hay mucha gente que quiere el cambio'.

Los tres han coincidido en la necesidad de tomar conciencia de cambiar en general las acciones humanas cotidianas para tener la oportunidad de un futuro mejor, pero sobre todo en la contradicción entre los intereses de la humanidad en su conjunto y del planeta y la forma como los gobiernos toman las grandes decisiones que tienen un mayor impacto sobre nuestro futuro.

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