La accesibilidad al transporte público y la proximidad a los servicios comerciales, factores clave para la ubicación de los 'coworking' en Barcelona

Según un estudio elaborado por estudiantes de la UB, es poco probable que en un futuro inmediato se abran más espacios de trabajo compartido, especialmente fuera del centro de la ciudad

  • 12-03-2020
  • Actualidad del PEMB
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¿Es posible llevar los coworking fuera del centro de Barcelona? Esta es la pregunta que pretendía responder el estudio Emergence of coworking spaces in Barcelona encargado por el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona a un grupo de estudiantes del Máster GLOCAL de la Universidad de Barcelona. También pone de manifiesto que el precio del alquiler no es determinante a la hora de elegir estos centros de trabajo pero, en cambio, sí que lo es estar cerca de la naturaleza, como un parque o una playa, y lejos de las áreas con mucha densidad de población.

Presentación 'Emergence of coworking spaces in Barcelona' en el Canódromo Parque de Investigación Creativa
Presentación 'Emergence of coworking spaces in Barcelona' en el Canódromo Parque de Investigación Creativa

Barcelona es reconocida entre las ciudades europeas con alta densidad de espacios de coworking, que crecen a un ritmo constante desde el 2007. Un alto porcentaje de población expatriada, por un lado, y la crisis económica, por la otra, han sido los incentivos principales para que se hayan abierto hasta 120 oficinas compartidas, que son las que hay actualmente detectadas. Ante este escenario, el PEMB ha encargado un estudio a un grupo de estudiantes de la UB con el objetivo de averiguar qué factores influyen a la hora de elegir una ubicación para un nuevo coworking en la ciudad y cuál será la tendencia futura. Según la investigación realizada por Aya Abraham, Jean Navarrete, Álvaro Ovejero y Lusine Yeghiazaryan, estar cerca del transporte público y de espacios comerciales como tiendas, restaurantes y oficinas es lo más importante por delante, curiosamente, del precio del alquiler que a menudo se percibe como el determinante. También han detectado que la proximidad a zonas tranquilas con parques o vistas a la playa es un factor de gran atracción para los coworkers.

Los datos se han obtenido de una docena de espacios pequeños, sin tener en cuenta grandes compañías operadoras, a nivel de distrito y las variables analizadas incluyen:

  • Precio de alquiler: mensual.
  • Demografía: ingresos medios del hogar y número de parados registrados.
  • Dinámicas de innovación: porcentaje de población nacida en el extranjero y porcentaje de población con formación a nivel universitario.
  • Acceso al transporte público: número de autobuses y número de metros.
  • Actividad económica: número de propiedades comerciales (tiendas, restaurantes, cafeterías) y número de oficinas.

Otra de las conclusiones que se extraen del estudio 'es que hay más coworkings que coworkers', tal y como han explicado los estudiantes durante la presentación de los datos y, por tanto, 'habrá un freno en el crecimiento de estos espacios, especialmente fuera del centro de la ciudad'. Ahora bien, cada vez hay más trabajadores y trabajadoras autónomos/as que necesitan de este tipo de oficinas y, por tanto, todo apunta a que sí veremos más coworkings a largo plazo, sobre todo en distritos como Sant Andreu, Sant Martí y alrededor de Plaça Espanya que coinciden con los criterios de preferencia de ubicación. Precisamente en Sant Andreu es donde se ha instalado recientemente el PEMB, en concreto en el Canódromo Parque de Investigación Creativa en el barrio de Congreso y Indians.

Impulso gubernamental

Algunas las propuestas que presentan los estudiantes para promover la emergencia de coworkings fuera del centro de la ciudad implican la acción de la administración local:

  1. Lugares subvencionados donde los coworkings fomenten el dinamismo económico mediante el intercambio de alquileres parciales o totales a cambio de horas de profesionales destinados al beneficio del barrio.
  2. Mejorar los enlaces de transporte a diferentes puntos de la ciudad.
  3. Desplazar ecosistemas de producción enteros hacia diferentes zonas de la ciudad para preservar la proximidad con los proveedores y generar una masa crítica que permita abrir oficinas y locales cerca de los nuevos coworkings.
  4. Fomentar distritos con alto potencial, como Sant Andreu, para aumentar las posibilidades de atraer la demanda de coworkings.
Las principales conclusiones

  1. El precio del alquiler no es el principal motor de la ubicación de estos espacios de trabajo. La accesibilidad (medio de transporte en la zona) y la proximidad a oficinas, proveedores y locales gastronómicos son siempre más valorados por los responsables de los coworkings.
  2. Los factores relacionados con la naturaleza son relevantes a la hora de elegir dónde ubicar un coworking: playa, parques, zonas menos densamente pobladas y lugares con vistas.
  3. Es poco probable que los coworkings que funcionan actualmente abran nuevas sucursales o se trasladen a zonas alejadas del centro de la ciudad. Según los resultados de las encuestas, los directivos de los espacios están muy satisfechos con su ubicación actual y la mayoría no tiene previsto trasladarse.
  4. Sin embargo, una cantidad reducida de nuevos espacios abren más lejos del centro para que los autónomos/as representan una demanda potencial y porque muchas empresas recortan los costes mediante la subcontratación o la búsqueda de suministros externos. Si esta tendencia continúa, es probable que en un futuro próximo, aparezcan una más coworkings en zonas como Sant Andreu, Plaça Espanya y Sants.
  5. La acción de la administración puede ser clave para estimular la aparición de espacios de coworking en determinadas zonas de la ciudad,

Los espacios de trabajo compartido son un actor que viene para quedarse y que formará parte del ecosistema económico de nuestra metrópoli. Este hecho supone el reto de intentar evitar que se profundicen desigualdades territoriales, en tanto que estos espacios, en especial los más grandes, tienen tendencia a situarse allí donde ya hay una actividad económica más que consolidada. Este estudio ha sido un primer paso para analizar la demografía de los coworkings en la ciudad de Barcelona pero habría que, siempre y cuando se pueda disponer de datos de las diferentes variables, hacerlo extensivo al conjunto de la metrópolis.

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